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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 21 de septiembre del 2007

LA LENGUA EN SALSA: ¿ENAMORADO TUYO?

«El título de esta columna es "horripilipantoso" ¿no es cierto?»


En columna anterior hablamos de la repetición. Decíamos, que ella es responsable del aprendizaje. Los alumnos estudian a fin de prepararse para un examen, por lo cual repiten y repiten los conocimientos a ser incorporados. Pero en la columna no cupo un chistecito que al respecto hay. Se trata de un vendedor, que pide una audiencia al dueño de la empresa donde trabaja y antes de comenzar, el dueño le da ciertos consejos al vendedor: Para tener éxito hay que repetir, repetir y REPETIR. Mediante la repetición usted puede venderle una nevera a un esquimal. Repita, repita y ¡REPITA! No se canse de repetir si usted desea obtener lo que se ha propuesto. Ahora joven, dígame qué se le ofrece. El joven se desabotonó el saco y le dijo: Yo vengo para que usted me conceda un aumento de sueldo, un aumento de sueldo. ¡UN AUMENTO DE SUELDO!

Mío y tuyo son pronombres posesivos. ¿Qué quiere decir esto? Que dan la idea de pertenencia. Cuando digo: Esta casa es mía, es porque ella me pertenece. Y si digo: Aquella es la tuya, igualmente estoy dando la idea de pertenencia, que la casa te pertenece, que es tuya. Pero no hay que confundir esto con expresiones que por allí se escuchan, como cuando oigo a alguien que dice, por ejemplo; Gorgonio está al lado mío o Él está al lado tuyo, en esas expresiones no hay idea de pertenencia, por lo cual son absurdas. Debe decirse: Gorgonio está a mi lado. Él está a tu lado. Vale esta explicación por cuanto sé que mis lectores no caen en ese tonto error, pero algunos no saben el porqué sí puede decirse, por ejemplo, Esa idea es mía. Igual razonamiento: allí mía es un posesivo, indica pertenencia.

El título de esta columna es horripilipantoso ¿no es cierto? Ha sido colocado allí ex profeso, para que usted se dé cuenta de lo espantosamente horrible que suena. Esta expresión existe, aunque usted no lo crea, en niveles muy bajos de la población ignorante. Yo era un chamo cuando por primera vez la oí, pero se me quedó pegado el recuerdo. Tanto es así que cuando estuve fuera de la clínica motivado a una penosa enfermedad que me mantuvo siete meses en terapia intensiva, le dije a mi enfermero que tomara nota que iba a dictarle un poema cómico. Hoy, después de más de veinte años del suceso lo reproduzco para que ustedes sonrían ante el cúmulo de errores que usted identificará fácilmente. Su título: Estoy enamorado tuyo, y dice así: Una vez que observo tu alegría / que ilumina mi vida cual cocuyo, / no me cabe duda en mi porfía / de que estoy enamorado tuyo. / Quisiera detener la algarabía / que forma en mi pecho un gran murmullo / que me indica con fuerza cada día / el que estoy enamorado tuyo. / Y hoy que siento de tu amor abrigo / unidos como estamos por cabestro / no puedo vivir contigo ni sin tigo /, solo quiero vivir sobre tu arrullo,/ porque estoy enamorado tuyo / y no quiero que se burlen mío / y mucho menos que se burlen nuestro.

Leí un periódico de gran circulación, cuyo nombre me reservo, y encontré la palabra estadal diez veces. Tal vez quienes la usaron no leen esta columna, porque en repetidas ocasiones hemos señalado que lo correcto es estatal. Estadal es una medida de longitud inexistente. Ya está.

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