Noticias del español

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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 26 de enero del 2007

LA LENGUA EN SALSA: DISTINTOS TEMAS

Nadie sabría la correcta pronunciación del nombre de la fallecida Rocío Dúrcal si le elimináramos los acentos.


Yo fui víctima de la mala pronunciación de ese apellido por esa misma razón. Y es que no importa si se escribe con mayúsculas, de todos modos deben usarse los acentos ortográficos. Los medios también son responsables de que estos problemas existan, sobre todo con personas importantes. Yo llamaba a esta extraordinaria artista [Rocío Durcál], debido al problema de la ausencia de acentuación. Valga la pena recordar que las mayúsculas se acentúan, y que no es un problema de ahora, es más viejo que la maña de quitar fiao. Toda la vida los diccionarios de la Academia han mantenido esta regla. Solamente el primer diccionario que editó la Academia en 1730 no pudo incluir las mayúsculas acentuadas porque el linotipo de esa época no las tenía.

La hora debe escribirse así: las 8:00 a.m., con letras minúsculas y puntuadas, como se indica. Digo esto por la consabida influencia que el idioma inglés tiene entre nosotros. En este idioma, la hora se escribe así: las 10:00 P.M. Dese cuenta de que en cada línea que escribo surge un problema. En esta última oración surge: (¿dese cuenta o dése cuenta?).

Hay en los muros de toda Venezuela cuatro letras que no sé por qué razón todo el mundo entiende. Ellas son: T Q Q J., expresión que al ser descifrada cae en el grupo de las ilógicas que hemos analizado. Es así como el venezolano convierte en polisémicas algunas palabras y expresiones para dar hiperoxia, salpimentar u oxigenar el lenguaje cotidiano. A veces este polisemismo es benigno, pero otras resulta traumático.

Hay un chiste que se fabrica con vocablo bisémico: el ignorante que es enviado a la farmacia a comprar un desodorante. Otro caso es el siguiente:

-¿Por favor, qué le sucedió al borracho?

-Que lo sacaron a patada limpia. Todo el mundo entiende la oración, pero uno se pregunta qué significa la palabra limpia allí.

Existen muchas otras locuciones que aparentemente no tienen sentido, como cuando usted dice: Me importa un rábano, o Me importa un comino. Uno se pregunta: ¿Qué tiene que ver el rábano con esta locución? Quizás el comino por lo pequeño¿ Pero sí tiene sentido, y lo registra la Academia, cuando se dice: ¡Me importa un carajo! Tampoco tiene sentido cuando se dice: —Le dieron matica de café—, pronunciado [matikekafé], que se acompaña gestualmente llevándose el índice, repetidas veces, al cuello. Uno siente la vivacidad de la expresión, pero se da cuenta de que es usada por gente de capa parda. Como antes dije, son expresiones que no resisten un análisis lingüístico que identifique la relación entre los términos. En este mismo sentido se usa esta otra expresión: Lo dejaron pidiendo cacao. Uno, al analizar la palabra cacao, no entiende cómo es que llegó allí.

Con el vocablo cosa, don Andrés Eloy Blanco compuso esta cuarteta:

El que no ha tenido cosa

y cosa llega a tener,

le parece una gran cosa

la cosa de su mujer.

Una última palabra. A los e-mails, en España es frecuente llamarlos «emilios», y recuerde que Internet es del género femenino y debe escribirse con letra inicial mayúscula. Ya está.

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