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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 28 de septiembre del 2007

LA LENGUA EN SALSA: DESBARROS

Los periodistas deben ser los más preocupados por usar el lenguaje correctamente.


Los periodistas deben ser los más preocupados por usar el lenguaje correctamente. Por supuesto que igualmente los intelectuales también deben esmerarse, porque sus escritos estén libres de desbarros. De todas maneras, por más cuidadoso que sea, en alguna de sus novelas puede aparecer algún error, aun cuando no sea tan frecuente. Pero es que el periodista está en contacto diario con el público y lo que escribe sirve de ejemplo al resto de la población, que cuando ve un gazapo repetido una y otra vez, lo fija y lo emplea en el futuro inmediato. Por esto, es deplorable cuando uno encuentra un error en un periódico, que siempre los habrá, pero sobre todo si es uno de esos demasiado evidentes. Nos vamos de ejemplos: leí en un diario caraqueño de circulación nacional, la siguiente perla, que mutatis mutandi decía lo siguiente: ¿a la niña le amordazaron la pierna. A nosotros, en la intimidad de la familia, nos causó risa. Casi todo el mundo sabe que amordazar se define como poner una mordaza, y mordaza significa: 1. f. Instrumento que se pone en la boca para impedir el hablar.

Volviendo a lo de los periodistas y el lenguaje, por tercera vez les advierto, a los que se especializan en deportes, que el apellido Abréu debe llevar tilde, y las explicaciones las he dado en dos oportunidades anteriores. Resulta que en las Grandes Ligas (léase Estados Unidos), juega un venezolano que es noticia, casi diaria, en nuestra prensa, pero jamás he visto su nombre acentuado, a pesar de mi insistencia. Caso parecido, aunque menos común, es el apellido Álvarez, que por ser voz esdrújula, debemos ponerle su tilde. No voy a mencionar que la palabra terminal es de género femenino porque se refiere a la estación terminal, a ella. Y digo que no voy a nombrarla, porque ya resultaría un abuso de mi parte (y no de parte mía). Sí, uno tiende a abusar de la paciencia de los lectores.

Otro abuso de mi parte (y no de parte mía), sería que yo le dijera al gobierno nacional, comenzando por el Presidente, y a los periodistas todos, que, por el amor de Dios, no digan estadal sino estatal, porque estadal es una medida de longitud inexistente. Que no me crean, lo acepto, pero por lo menos que lo averigüen. ¡He dicho! Ojo, no diga motivado a sino motivado por.

Otro caso, humorístico: La señora. Mary caminaba por una calle cuando se cruzó con el padre Robert, quien dijo: ¡Buenos días! ¿No es usted la Sra. Mary a quien casé hace dos años? Ella dijo: Efectivamente, padre, soy yo. El cura preguntó: ¿Y no han tenido niños aún? Ella respondió: No, padre, aún no. Él dijo: Como mañana voy a Roma, prenderé una vela para usted y para su esposo. Ella contestó: ¡Oh!, padre, muchas gracias.

Años más tarde se encontraron nuevamente. El sacerdote preguntó: Bueno, señora. Mary, ¿cómo se encuentra usted ahora? Ella contestó: Muy bien, padre. El padre preguntó: Y dígame, señora mía ¿han tenido niños ya? Ella respondió: ¡Oh!, sí, padre, tres pares de mellizos y cuatro criaturas más. En total diez. El padre dijo: Bendito sea el Señor. ¡Qué maravilla! Y su amante esposo, ¿dónde está? Ella contestó: Camino a Roma a ver si puede apagar la vela que usted prendió.Ya está.

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