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| Pablo Ramos Méndez
eluniversal.com, Venezuela
Viernes, 3 de agosto del 2007

LA LENGUA EN SALSA: ACTUALIZACIONES

«Un melómano es el amante de la música, en forma exagerada, diría yo»


En una columna anterior hablamos sobre imperfecciones, hoy hablaremos, según el epígrafe, de actualizaciones, porque hay mucha tela que cortar y a medida que pasa el tiempo la Academia descarta algunas voces por anacrónicas e incluye otras que no estaban admitidas. También es bueno recordar el significado de términos de uso actual. Tal es el caso de megalómano, a diferencia de melómano.

Megalómano. La Academia lo define como el que padece de megalomanía, y usted queda en la misma. Menester es saber qué es megalomanía para obtener un resultado. Megalomanía es delirio de grandeza. Un megalómano es un individuo (no voy a citar a nadie, por favor), que se cree un ser privilegiado, que tiene delirio de grandeza, no es que sea un tipo especial, fuera de lo común. Nada de eso, se trata de un ser común y corriente que se cree un dios. Muchas personas suelen confundir esta palabra con melómano, que es otra cosa. Un melómano es el amante de la música, en forma exagerada, diría yo, porque melomanía se define como: amor desordenadoa la música. Con estas definiciones ustedes ya pueden identificar a los personajes que merecen estos títulos.

Desde que yo cursaba bachillerato oía que no debe decirse «personas de ambos sexos». La razón que se esgrimía era que para ser de ambos sexos se trataba entonces de hermafroditas. Hoy, el Diccionario panhispánico de la Real Academia Española nos aclara la situación. Empezando que para un título el diccionario nos muestra lo siguiente:

Uso del masculino en referencia a seres de ambos sexos.

Usted puede decir, por ejemplo, que para la boda se hicieron muchísimas invitaciones a personas de ambos sexos.

Algo redundante que a cada momento oigo por la televisión, de personas entrevistadas, es que dicen: Un muchacho joven. Si es un muchacho, se cae de maduro que es joven. No existen muchachos viejos.

Recuerdo a los periodistas deportivos que Abréu debe llevar tilde, y que hay una organización de la Real Academia llamada Fundéu. En las páginas deportivas de nuestra prensa nacional y estatal se menciona siempre a un jugador venezolano de las Grandes Ligas de apellido Abréu y jamás le han puesto su correspondiente acento ortográfico. Es el mismo caso de tahúr, que siempre le mezquinan la tilde.

Otro de los vocablos que a diario se emplean mal es personero. Lo correcto es decir personaje o persona, pero jamás personero. Este término es muy común en las discusiones y temas políticos. Observe que no dije: Otro de los vocablos que se malemplea. Usé correctamente el plural emplean, y ya deben saber por qué.

La palabra ingesta, que antes no aparecía registrada en el DRAE, ahora sí está admitida. Antes solamente se admitía ingestión. La ingesta de alimentos grasos no es recomendable para la salud.

La forma verbal debe llevar tilde. «Yo no le pido a Dios que me dé sino que me ponga donde haiga» es un dicho popular macarrónico. Las otras formas: deme, dele y dese no deben llevar tilde. Ya perdí la cuenta de las veces que corregí a quienes decían extinguidor en vez de extintor. Hoy la Academia lo llevó a la pila bautismal. Puede decirse de ambas formas. Ya está.

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