Noticias del español

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| Miguel Ángel Revilla, presidente del Gobierno de Cantabria
El Diario Montañés, Cantabria (España)
Jueves, 21 de agosto del 2008

LA INDUSTRIA DEL ESPAÑOL EN EL MUNDO

«El Proyecto Comillas es un proyecto de Cantabria. Una idea nacida aquí, en nuestra tierra, pero con una dimensión que trasciende las fronteras regionales. Por eso es también un proyecto de España, un proyecto de Estado».


Cuando alguien me pregunta cuál es en mi opinión el mayor patrimonio de España mi respuesta es siempre contundente e inmediata: el español. La lengua de Cervantes, el idioma que hoy compartimos más de 400 millones de personas en todo el mundo y que serán con toda seguridad más de 1.000 millones antes de que finalice el presente siglo XXI. El idioma español es hoy una fuente de riqueza en pleno auge, con un protagonismo cultural y económico consolidado y reconocido en todo el mundo y con un potencial de crecimiento inimaginable.

Contamos con la cuarta lengua más hablada del planeta, solo por detrás del chino, el inglés y el hindi. Y es la segunda más utilizada en la comunicación internacional.

El español vive una expansión imparable, que podemos atribuir fundamentalmente a tres factores: la potente demografía de la mayor parte de los países hispanohablantes; la extensión y dispersión plurinacional del lenguaje, que le ha situado en un lugar determinante en la comunicación internacional; y el prestigio y la herencia cultural de los que es vehículo y puerta de acceso.

El potencial del idioma español queda fuera de toda duda si analizamos las cifras que reflejan su extensión por el planeta. Hoy en día habla nuestra lengua casi el 6 % (5,7 %) de la población mundial y se calcula, según datos del Instituto Cervantes, que en el 2030 ese porcentaje será del 7,5 %, con alrededor de 535 millones de hispanoparlantes. Algunos investigadores auguran incluso que en el año 2050 el español superará al inglés. Y en tres o cuatro generaciones podría llegar a ser la lengua del diez por ciento de la población de la Tierra.

A la vista de estos datos, nadie podrá negar que la expansión del lenguaje español se presenta ante nosotros sólida, pujante y con una expectativa de crecimiento realmente incalculable.

Nuestro idioma se estudia ya en más de 80 países como lengua extranjera. Existen en el mundo 14 millones de estudiantes de español y esa cifra está a punto de triplicarse, si tenemos en cuenta, por ejemplo, que Brasil, con un millón de estudiantes en la actualidad, pasará a no menos de 11 millones, una vez que sea plenamente efectiva la ley que obliga a todas las escuelas de enseñanzas medias a impartir enseñanzas de español. En Estados Unidos, con una minoría hispana cada vez más numerosa e influyente, la demanda de español no cesa de aumentar y lo mismo podríamos decir de prácticamente todos los países, incluidos los emergentes asiáticos.

La comunidad hispanohablante crece a un ritmo imparable en los cinco continentes y esta situación nos brinda un activo económico de primera magnitud y con unas extraordinarias expectativas de desarrollo. Un activo cuantificado en el 15 % del Producto Interior Bruto de España, según un estudio realizado hace algún tiempo por la Fundación Banco Santander y que probablemente se ha superado ya con creces.

Así pues, un gran reto que tenemos ante nosotros es aprovechar todas las posibilidades que nos ofrece la progresión geométrica que vive el idioma español para transformarlas en oportunidades de crecimiento y desarrollo económico.

Ese es, precisamente, uno de los mayores y más ambiciosos retos en los que está embarcado el Gobierno de Cantabria. Los cántabros tenemos depositadas las más altas expectativas en el que conocemos como 'Proyecto Comillas', y que yo, llevado por el entusiasmo que me despierta, he llegado a bautizar como 'el proyecto del siglo' para Cantabria. Muchos me han llamado exagerado y es cierto que habitualmente lo soy, pero no en este caso.

Comillas es un proyecto único, creado en torno a la enseñanza del español como lengua extranjera y con un doble objetivo: impulsar el desarrollo económico y social de Cantabria, y por ende también de España, utilizando nuestro idioma como materia prima, y al mismo tiempo recuperar y garantizar la conservación en el tiempo de uno de los edificios más valiosos y singulares del patrimonio cántabro, la antigua sede de la Universidad Pontificia de Comillas.Estamos construyendo un centro de estudios superiores dedicado a la formación, a la investigación y la difusión del idioma español, lo cual nos va a dotar de una nueva y eficaz herramienta para potenciar la lengua común y abrir nuevos horizontes a la industria del lenguaje en España.

El Proyecto Comillas es un proyecto de Cantabria. Una idea nacida aquí, en nuestra tierra, pero con una dimensión que trasciende las fronteras regionales. Por eso es también un proyecto de España, un proyecto de Estado, asumido desde el primer momento por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sin cuyo apoyo no habría podido materializarse. Afortunadamente, contamos con el firme respaldo del Gobierno de España, que comparte nuestro entusiasmo y nuestra convicción en la capacidad del idioma español para generar progreso. Una convicción de la que participan también algunas de las principales empresas españolas, entre ellas el Banco Santander, La Caixa y Telefónica.

Muy recientemente, el pasado 1 de julio, el Proyecto Comillas recibió un espaldarazo definitivo con la visita de Sus Majestades los Reyes de España, que presidieron la reunión del Patronato y testimoniaron su apoyo, convencidos de estar ante una iniciativa que, en palabras de Don Juan Carlos, 'contribuirá a promover la excelencia y la formación en la lengua y las culturas del mundo hispano'.

En ese mismo encuentro el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, en nombre de todos los patronos privados que participan en la Fundación Comillas, destacó la capacidad del español como palanca económica para impulsar la competitividad y hacer frente a la actual coyuntura de desaceleración.

Esa convicción es la que une a todos cuantos formamos la Fundación Comillas y trabajamos para poner en marcha el Centro Internacional de Estudios Superiores del Español, cuyas primeras actividades ya han comenzado, en la sede provisional que nos proporciona el Palacio de Sobrellano, con unos resultados que preludian un éxito rotundo del proyecto una vez que se encuentre a pleno rendimiento.

Para llegar a esa situación debemos concluir primero la rehabilitación del edificio que todos conocemos en Cantabria como Universidad Pontificia de Comillas, ya que fue su sede original, y que ha permanecido sin uso durante las últimas décadas. Estamos hablando de un impresionante edificio de estilo neogótico-mudéjar, diseñado por los arquitectos Joan Martorell y Miguel Alcolado y construido a finales del siglo XIX.

Al alumbrar el Proyecto Comillas, conseguimos alejar de este espacio el fantasma de la especulación, que durante algunos años parecía su único destino y que hubiera supuesto una pérdida patrimonial irreversible para la Comunidad Autónoma. De ahí el empeño con el que hemos trabajado por preservarlo y destinarlo a una finalidad educativa y cultural, fieles al espíritu del Marqués de Comillas, el gran benefactor que auspició su construcción.

Las obras de restauración se encuentran en plena ejecución en este momento y van a suponer una inversión total de 44,5 millones de euros, lo que nos da una idea clara de su magnitud e importancia.

Y mientras avanzan las obras que le dotarán de su sede definitiva, la Fundación Comillas está desarrollando una actividad constante en todas las áreas que constituyen su ámbito de actuación. En el último año, ha realizado una decena de cursos, que ha traído a Cantabria a los más destacados expertos a nivel internacional en enseñanza del español.

Colaboramos con entidades de todo el mundo en la organización de programas de formación y estamos patrocinando numerosos eventos con el idioma como eje. Hemos creado un equipo de agentes que opera en Brasil, Estados Unidos, China y, próximamente, en Europa, con el fin de presentar el proyecto en las principales y más prestigiosas instituciones educativas. Y hemos estado presentes en las ferias educativas más importantes, desde Japón hasta Brasil, pasando por Moscú o Estados Unidos.

El Instituto Cervantes, patrono de la Fundación, nos ha abierto las puertas de sus numerosas sedes en todo el mundo para presentar nuestros objetivos a sus estudiantes.

En apenas un año de actividad académica hemos visto materializadas nuestras mejores expectativas, lo cual es el mejor aliciente para afrontar el trabajo que todavía tenemos por delante hasta consolidar a Comillas como un referente internacional de excelencia en la enseñanza del idioma español.

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