Noticias del español

| Álex Grijelmo (El País.com, España)

La indefinición de los novios

El primer ‘Diccionario’ incluía solo una acepción. Después se le complicó el asunto a la Academia.

Incluso las noticias más serias deben referirse a la relación entre dos individuos cuando ello tiene relevancia en los hechos: padre, hijo, abuelo, primo, tío, amigo, compañero, colega… Casi todas esas palabras están tasadas con un significado que ofrece pocas dudas. Sin embargo, otro término de ese campo semántico resulta escurridizo hoy día: novio (y novia).

El primer Diccionario (1734) incluía solo una definición de novio o novia: «El recién casado, o inmediato a casarse». Después se le empezó a complicar el asunto a la Academia porque la realidad se transformaba. Hoy el novio es en primera acepción solamente la «persona que acaba de casarse» («¡vivan los novios!», se grita en el banquete). En la segunda acepción se define como la «persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales». Y en la tercera, la «persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella». O sea, el periodo previo a la boda es ya tan largo que caben una intención y su contraria.

En la vida real tenemos el novio que va a casarse y vive con su novia, el novio que va a casarse y no vive con su novia, el novio que no va a casarse y sí vive con su novia. Y finalmente, el novio que no va a casarse y no vive con su novia. Y por supuesto, la novia que no va a casarse y vive con su novio, la novia que vive con su novia, el novio que vive con su novio… Y además pueden darse casos de novios en que uno quiere casarse y el otro no.

Si algo en la vida no está del todo claro, lo normal es que el Diccionario lo note.

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