Noticias del español

| | | |

La importancia del español para la economía de nuestro país

Nada mejor que empezar con datos para hablar de la importancia de la lengua española en el mundo de hoy. Cuenta con más de 450 millones de hablantes, es el idioma oficial en 21 países que se extienden por una vasta área geográfica de 12 millones de kilómetros cuadrados y ocupa el segundo lugar como lengua de comunicación internacional. Lo estudian como lengua extranjera más de 14 millones de personas.


Éstas y otras cifras convierten al español en el más preciado bien económico que tenemos. Y lo consolidan como un idioma necesario para la economía de mercado global del siglo XXI: todo aquel que quiera entrar en el mercado hispanoamericano necesita hablar español. Igualmente, el español abre puertas profesionales y ensancha las oportunidades de futuro de aquellos que lo aprenden. De ahí su incuestionable valor instrumental. Lengua y economía deben ir de la mano. Algo que no siempre ocurre.

Si se ignoran mutuamente, estaremos perdiendo grandes oportunidades. Nos asombramos a veces de que un país como Reino Unido haya sido capaz de convertir el inglés en su tercera industria, en una inagotable fuente de ingresos. España tiene ante sí el reto de convertir el español —y las industrias del español— en una cantera de potencialidades.

¿Podemos cuantificar la contribución de la lengua española a nuestra economía? Hace unos años, un equipo de expertos dirigido por el recordado Ángel Martín Municio evaluó en el 15 % la aportación del español al PIB. Investigaciones más recientes lo sitúan en el entorno del 16 %. El I Congreso Internacional Economía y Cultura también contribuirá a concretar el valor económico del sector cultural en España.

El español se ha encaramado al segundo lugar entre las lenguas más estudiadas. Según desveló el Instituto Cervantes en la Enciclopedia del español en el mundo, editada en colaboración con Plaza y Janés-Círculo de Lectores, de los 14 millones de alumnos que lo estudian, casi tres millones y medio viven en Europa, más de medio millón en África, mientras que Asia y el Pacífico Sur suponen el mayor reto que debemos afrontar en el siglo XXI.

Las perspectivas son inmejorables, en especial en tres países: Estados Unidos, Brasil y Filipinas. En el primero, las expectativas de crecimiento de la demanda de español se sitúan en torno al 60 %, en un mercado en plena expansión que supera los seis millones de estudiantes, y es que EE. UU. será el país con más hispanohablantes en 2050, por delante de México. El interés por dominar nuestra lengua no es baladí: los trabajadores bilingües ganan como media 7.000 dólares más al año que los que hablan sólo inglés.

Por su parte, Brasil cuenta hoy con un millón de estudiantes de español, que aumentarán hasta al menos 11 millones cuando se haga plenamente efectiva la Ley del Español, por la que todas las escuelas brasileñas estarán obligadas a ofrecer la asignatura de español en la enseñanza media. Un proceso paralelo empieza a ocurrir en Filipinas, cuya presidenta, Gloria Macapagal, acaba de reintroducir el español en el sistema de enseñanza.

Pero rehuyamos la autoeomplacencia, aún tenemos mucho que hacer. En primer lugar, debemos apoyar firmemente dentro de nuestras propias fronteras las industrias lingüísticas del español y, de forma especial, la industria del turismo idiomático. España recibió en 2007 la visita de 240.000 estudiantes de español (Francia, por ejemplo, tuvo apenas 100.000) e ingresamos por ello casi 500 millones de euros. Somos el segundo país de destino de los estudiantes norteamericanos para completar su formación, y el primero para los becarios europeos Erasmus. Estamos, pues, ante una industria aún en ciernes que a corto plazo proporcionará una alta rentabilidad.

En segundo lugar, el impulso del español como recurso económico ha de imprimirse fuera de la frontera hispanohablante, con un empujón decisivo a la difusión de la cultura española e hispanoamericana, así como a la promoción del aprendizaje del español como lengua extranjera.

Y es aquí, precisamente, donde desempeña un papel relevante el Instituto Cervantes, que ahora mismo está presente en 74 ciudades de 42 países. Los Reyes de España inaugurarán nuestro centro en Sidney el próximo mes, y antes de que termine el año entrarán en funcionamiento nuevas sedes en Nueva Delhi y Gibraltar, así como el Aula Cervantes de Dakar, primera incursión en el África subsaharia. Sabemos que allí donde instalamos un nuevo centro, la demanda de español crece exponencialmente.

El diario EXPANSIÓN está de feliz cumpleaños (mi enhorabuena), al igual que hace un par de meses el Instituto Cervantes celebró la mayoría de edad. Son buenos momentos para recordar que la lengua se ha convertido en una de nuestras principales fuentes de riqueza. Debemos aprovechar esta excepcional coyuntura para invertir en el desarrollo de un activo económico con enorme proyección de futuro.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: