Noticias del español

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| Jesús Rubio
Diario de Navarra (Pamplona, España)
Viernes, 4 de mayo del 2007

«LA GENTE HUMILDE ES LA QUE MEJOR HABLA»

ENTREVISTA CON ÁLEX GRIJELMO PRESIDENTE DE EFE Y AUTOR DE LIBROS SOBRE LENGUAJE


I JORNADA DE COMUNICACIÓN


El periodista asegura que sobre todo en la prensa local todavía hay sitio para el periodismo «que quiere arreglar la sociedad».

Álex Grijelmo García (Burgos, 1956) abrió la I Jornada de Comunicación narrando anécdotas y trabajos de lo que no dudó en calificar como la época más interesante de su carrera: cuando dirigía el equipo de información local de El País y hacían reportajes sobre las dificultades de los minusválidos o la vida de los mendigos de Madrid, entre otras. Grijelmo hoy tiene responsabilidades muy diferentes.

Es el presidente de la agencia Efe y es autor de un buen número de libros sobre el lenguaje español.

-¿Es cierto que decidió hacerse periodista a los 13 años?

-Hacía un cuaderno con reportajes y entrevistas a gente del colegio. Lo alquilaba a una peseta a los compañeros de aula. Sacaba 30 pesetas, que no está mal.

-En esa trayectoria, ¿no le ha desilusionado el periodismo?

-Cada día me parece una profesión más apasionante. Otra cosa es que determinados ejercicios del periodismo me decepcionen. Por ejemplo, en los premios de periodismo de Efe había trabajos sobre venta de recién nacidos en Argentina o sobre niños en las favelas. Eso es periodismo, el que estimula lo mejor de nosotros, el que nos pone en los problemas de los demás, el que quiere arreglar la sociedad.

-Esos reportajes, ¿no se pierden entre la grancantidad de historias que llegan de todos los lados?

-Eso es verdad. Cuando hicimos reportajes sobre personajes de vida desgraciada (prostitutas, homosexuales, deficientes), sacábamos lo mejor que tenían, su lucha contra una realidad agresiva. Ahora esa gente llega a los medios de comunicación para que se rían de ellos.

-¿Internet ayuda al periodismo?

-Está acabando con la saludable costumbre de llamar por teléfono. Como todo aparentemente está en la red, nadie llama a un especialista. Y en Internet hay muchas cosas equivocadas, que no se sabe de dónde han salido. El periodista aún debe ser un profesional que verifica la información.

-¿Qué papel deben jugar los periódicos impresos?

-Confío en que el periódico sea el reducto ético de la profesión ante lo que sucede en otros medios, que no verifican y son poco compasivos. Hay un periodismo que se basa en el ataque sistemático. Disparar a todo lo que se mueve no me parece que sea bueno para nadie.

-Ahora que preside Efe, ¿añora su época en el periodismo local?

-No, porque me parece fascinante el trabajo que hago ahora.

-¿Qué necesita la agencia Efe? ¿Independencia?

-No creo que haya ninguna sospecha sobre la independencia de Efe. La tiene garantizada por el estatuto de la redacción. Hemos puesto la empresa en rentabilidad. Ahora toca adaptar Efe a la nueva era digital.

-¿A costa de qué se ha alcanzado rentabilidad?

-Los esfuerzos no han afectado al producto. No hemos despedido masivamente. Hicimos un expediente de empleo, que fue voluntario y afectó a 28 personas. Hemos hecho operaciones de control de gastos, pero todas muy razonables.

-Una de sus señas de identidad son sus libros sobre lenguaje. ¿Como está el de Efe?

-Tenemos que mejorar. En las citas entre comillas o en el estilo directo e indirecto, por ejemplo. En una agencia además hay que tener mucho cuidado, porque nuestras noticias son un mínimo común denominador para todos los periódicos.

-¿Como ve el lenguaje del periodismo en general?

-Muy amanerado. ¿Por qué decir «caerán precipitaciones en forma de nieve», que es algo rarísimo. La gente dice «nevará». Tenemos una jerga que se aleja mucho del lenguaje de la gente. Nos dejamos contagiar por políticos, juristas, economistas. Acabamos utilizando el lenguaje de las fuentes y no el del público. Levantamos barreras léxicas.

-O sea, que el hombre de la calle habla mejor.

-Por supuesto. La gente humilde es la que mejor habla. Cuando se expresa con naturalidad, oyes a un campesino hablar y te maravillas. Oyes a un arquitecto, a un economista, a un abogado, y ¡dicen cada cosa!

-¿La formación contamina?

-Tiene que ver con los complejos. Cuando uno se quiere lucir y huye de la naturalidad se equivoca. Pero esa jerga que trasladamos genera desconfianza respecto a la profesión. «Si no entiendo estas palabras, para qué voy a leer el periódico».

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