Noticias del español

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| José Jaramillo Mejía
lapatria.com, Colombia
Lunes, 26 de marzo del 2007

LA FIESTA DEL IDIOMA

Bien merece la noble capital de la montaña ser sede de un evento de tantas calidades humanísticas, para contrarrestar la truculencia de las noticias que han tenido que ver con la violencia del narcotráfico.


El evento que se celebra por estos días en Medellín tiene mucha más trascendencia de la que se le ha atribuido, que no es poca. De una parte, es un homenaje a Colombia, uno de los países de habla hispana que mayores aportes ha hecho al cultivo del idioma español y también de los que más académicos y escritores ha tenido, de inmenso prestigio y de notable influencia idiomática. Basta con mencionar a los señores Cuervo, a don Miguel Antonio Caro, a don Marco Fidel Suárez, al señor Marroquín, al doctor Antonio José «Ñito» Restrepo, al general Rafael Uribe Uribe…, que alternaron actividades políticas, militares o agropecuarias con la devoción por la lengua que legaron los españoles a la América que conquistaron, de la que se constituyeron en custodios y a la que hicieron aportes invaluables, con sus escritos y con sus investigaciones gramaticales y estilísticas. Y a los anteriores hay que agregar poetas y narradores inmensos en su contenido temático y en la calidad del español que han manejado con devoción, como Guillermo Valencia, todos los poetas de la Gruta Simbólica, los Nuevos, entre ellos Alberto Lleras y los Zalamea Borda; otros como don Tomás Carrasquilla, León de Greiff, José Eustasio Rivera y García Márquez, cumbre de las letras españolas, para mencionar sólo unos pocos, a manera de muestreo, porque la lista es interminable.

Pero, además, la cumbre de las academias es un espaldarazo a Medellín, cuyo nombre llevará la nueva gramática española. Bien merece la noble capital de la montaña ser sede de un evento de tantas calidades humanísticas, para contrarrestar la truculencia de las noticias que han tenido que ver con la violencia del narcotráfico, que en alas de la prensa amarilla y de los escritores de ocasión le han dado la vuelta al mundo, para crear una imagen que se ha constituido en limitante para el turismo y para muchas otras actividades económicas y culturales, para las que Medellín es excepcionalmente idónea.

La Fiesta del Idioma, como acertadamente la han llamado los periodistas, ha concitado el interés de todos los colombianos, que han sacado a relucir sus conocimientos y su amor por la lengua nutricia, comenzando por los niños que, de la mano de sus maestros, han realizado ejercicios de creatividad y conocimientos, verdaderamente conmovedores.

Un tercer elemento que vale la pena destacarse es el de que por primera vez en la historia colombiana se va a realizar una fiesta pública sin bando de apertura a cargo de la autoridad municipal, alborada inaugural con voladores y banda de músicos, cabalgata, concurso de belleza, verbenas y casetas, y cantidades navegables de aguardiente.

Con toda razón están los antioqueños orgullosos con el evento académico de la lengua española, el lanzamiento de la nueva gramática, que se llamará Gramática Española de Medellín, la visita de don Juan Carlos y doña Sofía, los reyes de España, y la presencia de todos los académicos de los países de habla hispana. Lástima que vaya a faltar don Efraim Osorio López, de Manizales, escudero del idioma español y «desfacedor» de los entuertos que cometemos los escritores públicos.

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