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| Agencia EFE

La escritora Clara Obligado trata con humor el papel secundario de la mujer en el arte y el lenguaje

La escritora argentina Clara Obligado plantea en clave de humor el papel secundario y la visión a veces misógina de las mujeres en el arte, el cine y la literatura, en el libro ¿De qué se ríe la Gioconda?, que analiza desde esa obra de Leonardo da Vinci hasta el cuento de Peter Pan.

La autora, afincada en España desde hace 30 años, explicó hoy que esta obra sigue las lecturas y las obras de arte con las que su personaje, una mujer de clase media, se encuentra desde la infancia, comenzando con los cómics de Superman y llegando, en la madurez, a las novelas de Leopoldo Alas «Clarín» o Gustave Flaubert.

Obligado ve signos de machismo en el verso de Pablo Neruda «Me gustas cuando callas porque estás como ausente» porque «sugiere la belleza del silencio femenino».

Considera que en Peter Pan Wendy es «la mujer abandonada que espera a un hombre egoísta, que sigue siendo un niño y que ni siquiera la reconoce cuando la ve».

La escritora analiza la imagen del sexo femenino ofrecida por filósofos como Platón, Aristóteles, Averroes, Sócrates y Federico Nietzsche.

Tacha a Sigmund Freud de misógino y comenta que el diferencial entre hombres y mujeres en la Real Academia de la Lengua Española es «una prueba más» de que «la vida de las mujeres no está presente en los círculos filosóficos, artísticos o literarios».

«Ha sido deprimente descubrir esta situación, sobre todo porque son obras de arte, pensamientos o literatura que admiro, como es el caso de los libros de Julio Cortázar, todo un machista», dijo Obligado, tras indicar que «esto es lo que te encuentras cuando te enfrentas al arte desde otro lado».

La autora se pregunta por qué las mujeres apenas aparecen en las novelas de Sherlock Holmes, por qué una mujer fuerte e independiente como Scarlett O’Hara, protagonista de Lo que el viento se llevó, no puede ser feliz o por qué mujeres maduras, como las de La Regenta o Madame Bovary, no pueden lograr el poder y la felicidad que merecen.

Con tono mordaz, dedica otro capítulo al sexismo en el lenguaje y concluye que todavía hay muchas barreras que superar, como demuestra el que «sólo el 1 % de los premios de literatura que concede el Ministerio de Cultura en España se concede a mujeres», según un estudio de la autora.

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