Noticias del español

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| Ignacio T. Granados
El Nuevo Herald, EE. UU.
Domingo, 2 de noviembre del 2008

LA ENCICLOPEDIA DEL ESPAÑOL, LA FELICIDAD Y EL RESPETO

Con todo lo polémicos que puedan ser los debates migratorios, que hoy día afectan sobre todo a los hispanos en Estados Unidos, lo cierto es que esta presencia se remonta a los inicios del siglo XVI.


¿Cuán importante es eso para la actualidad norteamericana? ¿Cómo se ha dado ese fenómeno de la integración a contrapelo incluso de voluntades? Después de todo, aunque sólo sea por su densidad demográfica, Estados Unidos es uno de los países con más población hispana del mundo, superando con creces a varios países latinoamericanos.

Ahora, en un esfuerzo monumental, la editorial Santillana y el Instituto Cervantes acaban de publicar la Enciclopedia del español en los Estados Unidos, con un diseño sobrio pero elegante e imponente. El esfuerzo, sin dudas, es para ilustrar el proceso histórico, y establecer un marco de objetividad respecto a la historia de la cultura hispana de Norteamérica. Pero por eso mismo no deja de tener cierto aire de reivindicación, al tratar de uno de los procesos más polémicos y cuestionados: el peso real de la presencia hispana en estas tierras. De todas formas sería una lástima reducirlo a esa beligerancia, cuando su resultado es el de una riqueza documental.

En este volumen se encuentra todo lo que ha pasado, desde lo más importante hasta lo más pequeño; y revisar sus páginas provoca asombro y orgullo, por esa densidad que cobran las cosas cotidianas cuando se les observa a la luz de la Historia. Como todo un libro de referencias, abarcador y suficiente, la Enciclopedia tiene 1906 páginas sin contar los cinco índices; que comenzando por el onomástico, se extiende por un toponímico, uno de etnias y lenguas indígenas, uno de palabras, frases y oraciones, y termina con uno de instituciones y publicaciones culturales.

Está claro que los grandes ganadores son fenómenos como el de la llamada generación del Mariel, bastante maltratada e incomprendida a pesar de su presencia hegemónica. Es especialmente maravillosa la descripción pormenorizada de las distintas oleadas migratorias con que los cubanos se han asentado en los Estados Unidos y su desarrollo paulatino. Pero aquí se incluye el estudio exhaustivo de la literatura mexicana y la centroamericana (país por país), la puertorriqueña y la dominicana. No falta nada, hay todo un capítulo dedicado a los grados de dominio del idioma español, que describe su uso en las grandes urbes, así como contrasta los fenómenos del bi y el monolingüismo. Es una felicidad encontrar por fin este tomo perfecto.

El equipo de colaboradores lo integraron personalidades de las letras de la comunidad hispana; como material de estudio no se inmiscuye en las distintas tendencias, sino que se limita a escudriñarlas con relativa objetividad. Sin embargo, este tomo es tan impresionante que tampoco se limita al arte y la literatura; su espectro abarcador comprende todos los perfiles de la vida, desde descripciones demográficas a desarrollo económico; y todo acompañado de mapas en color y tablas de análisis, también a color.

Al final, este libro grandioso es como un gran mapa de la realidad, al que deberá dirigirse quien quiera argumentar con solidez sobre cualquier cosa de los hispanos de Norteamérica. No deja de ser polémico que el artículo dedicado a la migración cubana proponga el 1958 como el período de más desarrollo de la comunidad cubana, distanciándolo del de la comunidad de Tampa en el siglo XIX. Pero el autor reconoce que se trata de distinguir el giro radical y masivo que adquiere el fenómeno con la revolución cubana.

Otro hallazgo interesante es el que describe el desarrollo de instituciones lingüísticas propias del español; y que va desde la presencia y activismo del Ministerio de Educación y Ciencia de España en los Estados Unidos, al Programa de Academias Internacionales Españolas y las distintas sedes del Instituto Cervantes. Inmediatamente después de este aparte, se describe el desarrollo de los departamentos de español en las universidades norteamericanas, que es uno de los factores capitales de este desarrollo de una cultura que el mismo diccionario se atreve a llamar «diversidad de la cultura panhispánica».

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