Noticias del español

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| Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Washingtong, D.C., 24 de octubre del 2008

LA ENCICLOPEDIA DEL ESPAÑOL EN LOS ESTADOS UNIDOS

Discurso de Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, en la presentación de la Enciclopedia del español en los Estados Unidos.


Quiero agradecer, ya de entrada, a la Dra. Georgette Dorn, directora de la División Hispánica de la Biblioteca del Congreso, que hoy nos acoge, su hospitalidad. Y, claro está, gracias también a Luis Alberto Ambroggio, quien ha hecho posible que podamos presentar hoy en este prestigioso —y borgiano—, recinto, la Enciclopedia del español en los Estados Unidos. Y va también muy especialmente mi agradecimiento a la Directora del Instituto Cervantes, D.ª Carmen Caffarell, a mi querido amigo y colega D. Humberto López Morales, Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española, coordinador —alma— de esta Enciclopedia, y a D. Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, a quien se le ocurrió la feliz idea (con la agudeza y arte de ingenio que lo caracterizan) de esta Enciclopedia (arma contundente donde las hubiere). Y no quiero terminar estos agradecimientos (recordemos a Cervantes, quien por boca de don Quijote, solía decir que no hay pecado mayor en el mundo que la ingratitud) sin mencionar a D. Miguel Tapia y Da. Silvia Matute, de la Editorial Santillana. La Enciclopedia, como ven ustedes, les ha salido espléndida.

No me cabe duda de que muy pronto (pues ya saben ustedes que las buenas noticias se difunden con la rapidez del rayo) la Enciclopedia del español en los EE. UU. ocupará un lugar de honor en la sección de Referencias de las bibliotecas de todo el mundo. No me cabe duda que el ciudadano de a pie y también los de automóvil, residentes en estos predios del Tío Sam, se aprestarán a adquirirla, porque al fin y al cabo son ellos (es decir, nosotros), los hispanohablantes estadounidenses, la materia prima de estudio de esta Enciclopedia. Y no me cabe duda de que ahora que se acerca el Día de Acción de Gracias (que aquí llamamos Thanksgiving), más de uno lo comprará para algún familiar más o menos aficionado a los libros, y que éste, tal vez un joven universitario, mientras la familia hace la digestión después del pavicidio, hojeará el libro, y de pronto exclamará: “!My God, así que los famosos Pilgrims del Mayflower no fueron los primeros europeos en llegar a estas tierras!”. Y como los demás miembros de la familia, pegaditos a la pantalla de televisión viendo el partido de fútbol americano, no le harán demasiado caso, el joven seguirá leyendo y, cada vez más asombrado, seguirá las aventuras y desventuras de Ponce de León, de Cabeza de Vaca, de Hernando de Soto, de Coronado y de tantos otros exploradores españoles que recorrieron este inmenso país. Y no me cabe duda que en Navidades (que aquí llamamos Christmas), la Enciclopedia habrá de ser el regalo perfecto entre muchos estadounidenses de habla española, porque ¿dónde si no es en las 1.200 páginas, con más de medio millón de palabras y más de 80 estudios especializados escritos por unos 70 expertos, van a encontrar información actualizada, seria y fiable, sobre todas las facetas del idioma, la cultura y la presencia hispanas? Y todo por un puñado de dólares. Pocos, la verdad, para una obra de esta envergadura.

Hace sólo unos días, recibí de un viejo amigo tangerino, hoy en Madrid, un archivo electrónico (un tanto pesadote) con un programa radiofónico, en el que tres o cuatro locutores pontificaban sobre el estado de la lengua española en Estados Unidos. Da grima escuchar, desde aquí, lo que se dice en España del español de los EE. UU.: ¡cuánta inexactitud, cuánta exageración y cuánto displicente paternalismo! Que si todos hablamos espanglish, que si no existe literatura en español en este país, que si tal y que si cual. Menos mal que uno de los locutores recordó, para pasmo y turbación de los demás, que existía en los Estados Unidos una Academia de la Lengua Española: “¡Ergo sumus!”, me dije un tanto aliviado.

Y como cada cual arrima el ascua a su sardina, aprovecharé para recordarles a los olvidadizos o poco informados de aquende y allende los mares que desde 1973 existe una Academia Norteamericana de la Lengua Española, la más joven de las 22 academias del mundo hispánico, y que como las academias hermanas, es correspondiente de la Real Academia Española “¿Y qué diantres va a hacer una academia de la lengua española en un país de habla inglesa?, se preguntaban muchos académicos y no académicos, cuando la Comisión Gestora de la ANLE —un grupo de quijotes españoles e hispanoamericanos residentes en Estados Unidos (entre los que se encontraba nuestro querido Odón Betanzos Palacios, q.e.p.d.)— presentó la solicitud de ingreso en la Asociación de Academias de la Lengua. ¡Cómo habrían podido imaginarse aquellos incrédulos la magnitud y la pujanza que algún día habría de alcanzar la presencia hispana en este país anglosajón!

No creo que sea inapropiado destacar la participación en esta Enciclopedia de varios miembros —numerarios y correspondientes— de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, huelga decir, sin demeritar a los que no lo son (¡siempre hay esperanza!). Permítanme que los mencione (al hilo del índice de la Enciclopedia). A Humberto López Morales todos deberíamos agradecerle su generosa y tenaz dedicación a la cabal comprensión del papel esencial del español en los Estados Unidos de América. Sin sus conocimientos, sin su capacidad de trabajo (ya proverbiales), la Enciclopedia no sería lo que es: una obra total, panorámica, profunda y variada.

¿Sabían ustedes que el río Hudson no fue descubierto por Henry Hudson? En efecto, y ahí están los documentos que lo prueban: 80 años antes, un hispanolusitano llamado Esteban Gómez había navegado por el famoso río, al que bautizó con el nombre de San Antonio. Y si quieren saber más de este silenciado viaje, leánlo en el artículo que Nicolás Toscano sobre la presencia española en lo que hoy constituyen los Estados Unidos.

¿Quieren saber cuál es el origen de la población hispana en Chicago? Lean el artículo de Mario Andino sobre el tema. Pocos como él conocen la historia, la evolución y la presencia actual de los hispanos en Chicago, ciudad en la que ha residido durante cuarenta años. ¿Quieren saber hasta qué punto la ciberhabla de los jóvenes hispanos se está convirtiendo en una nueva lengua o en una jerga sólo comprensible para iniciados? Lean el artículo de Jorge Ignacio Covarrubias, Presidente de la Comisión de la ANLE, periodista de la Associated Press y escritor.

¿Quieren saber cuáles fueron las primeras revistas literarias en lengua española que se publicaron en este país? Lean el artículo de Víctor Fuentes, donde se nos proporcionan los títulos, fechas e índices precisos desde viejas revistas californianas hasta las más modernas, impresas y electrónicas.

¿Quieren saber cuáles son los escritores chicanos más importantes? ¿Ha oído hablar de Tomás Rivera, de Rudolfo Anaya, de Rolando Hinojosa-Smith? Lean el artículo de Daniel R. Fernández, experto en literatura mexicana y de la frontera, donde se mencionan y comentan libros tan importantes y seminales como Y no se los tragó la tierra…, Bless Me, Ultima y Estampas del Valle.

¿Quiéren saber cuáles son las tendencias actuales de la narrativa puertorriqueña? Lean el artículo de Marisa Franco-Steeves, quien, desde San Juan Bautista de Puerto Rico, aventura unas hipótesis que habrán de sorprenderles.

¿Quieren saber qué papel tiene el espanglish en la poesía puertorriqueña en los Estados Unidos? ¿A qué literatura pertenecen los escritores de origen hispano que escriben en inglés? Lean el sustancioso artículo de Luis Alberto Ambroggio y podrán llegar a sus propias conclusiones, o, por lo menos, opinar con sentido de causa.

¿Quieren saber cuáles son las coordenadas generacionales de los poetas cubanos en el exilio? Lean el artículo de Orlando Rodríguez Sardiñas, él mismo autor de un enjundioso y originalísimo corpus poético, y a quien aprovecho para agradecerle el enorme esfuerzo que realizó en la edición de la Enciclopedia. Imagino que cuando por fin ésta se pudo enviar a la imprenta, Orlando sufrió durante mucho tiempo los melancólicos síntomas del post-partum.

¿Quieren saber cómo se documentaba José Martí para escribir sus inigualables crónicas neoyorkinas? Lean el artículo de Elio Alba Buffill, autor de varios estudios sobre los cuetos y vericuetos del ensayo cubano en el exilio.

¿Quieren saber qué películas rodó Carlos Gardel en los Estados Unidos? ¿No conocen la apasionante historia de la española Rita Hayworth? ¿Sabían de los enfrentamientos de Pedro Almodóvar con los torquemadianos inquisidores cinematográficos del país de la libertad de expresión? Lean el artículo de Joaquín Badajoz.

¿Quieren saber qué agencias e instituciones estadounidenses están siempre necesitadas de traductores e intérpretes? Lean el artículo de Joaquin Segura, traductor durante 60 años y teórico del arte de traducir, y Presidente de la Comisión de Traducciones Técnicas y Científicas de nuestra Academia.

¿Quieren saber cuál es el estado de las empresas hispanas en estos tiempos de crisis económica? Lean el artículo de Emilio Bernal Labrada.

¿Quieren saber cuál es el portal más completo con noticias e información sobre recursos médicos, hospitalarios y tantos otros que ofrece el Gobierno de los Estados Unidos? Lean el artículo de Francisco Marcos Marín.

Y, por último, ¿quieren saber qué opinan los expertos sobre el futuro del español en los Estados Unidos? ¿Llegará el día en que podamos referirnos a un español no ya en Estados Unidos sino de Estados Unidos, a un español estadounidense? Lean el artículo de Gonzalo Navajas.

A todos ellos, muchísimas gracias por su colaboración.

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