Noticias del español

| |

| Víctor de la Serna
El Mundo, Madrid /(España)
Martes, 22 de abril del 2008

LA CULPA NO ES SOLO DE LOS SMS

Los chicos se intercambian por sus teléfonos móviles mensajes en un lenguaje críptico en el que, por ganar una centésima de segundo, ya sabemos todos que que se convierte en ke.


Muchos se rasgan las vestiduras, pero en sí el empleo de una forma u otra de taquigrafía o estenografía es algo útil, que ayuda a organizar las ideas y a expresarse con concisión. Eso sí, mientras la forma taquigráfica no anule las demás maneras de expresarse y uno no se olvide de éstas: ése es el peligro que acecha a tantos jóvenes y el error en el que otros tantos incurren. Como muchos de ellos no leen ni escriben más que el lenguaje dé los SMS, algunos acaban no sabiendo redactar nada de otra manera.

Sin llegar a eso, lo que ya asusta es el deterioro del idioma en los medios de comunicación de todos los tipos. La muy discutida ministra Mercedes Cabrera es una persona de excelente formación intelectual, y nos preguntamos si la audición y la lectura de lo que hay que oír y leer hoy día no le causarán el suficiente espanto como para llegar a la conclusión de que el sistema educativo no está funcionando en absoluto y nos encaminamos hacia una era de analfabetismo funcional generalizado, o al menos de incapacidad en el manejo de la lengua hasta el punto de " que gente no consigue expresar lo que desea salvo con largos circunloquios apenas construidos gramaticalmente y puntuados por onomatopeyas varias … Única respuesta al drama, por ahora: lo de la ciudadanía, ya saben. Utilísimo.

La cosa ya va alcanzando dimensiones épicas. La otra noche tuvimos que escuchar más de una docena de veces al conductor de un importante programa deportivo por una cadena nacional de radio alabar así el producto de uno de sus patrocinadores: «¡El mejor agua del mundo!». El Diccionario de la Lengua se sobresaltaba a cada vez y hacía crujir su anaquel… Los casos parecidos abundan, claro está: «El arma más destructivodel mundo», hemos leído por ahí.

Así, a cada paso. Por qué, porque y por que son intercambiables en las páginas de los periódicos, como lo son sino y si no. («Sino llegase a tiempo, el orador sería sustituido»). No digamos ya como y cómo. O solo y sólo. Y hasta las páginas nobles del periódico —por ejemplo las de Opinión en EL MUNDO, ayer mismo— se deslizan los crujidos sintácticos: «Uno de los pocos que se pronunció, el diputado valenciano Esteban González Pons … ». La concordancia, claro está, era con «los pocos»: «Uno de los pocos que se pronunciaron, el diputado valenciano Esteban González Pons … », debería haber rezado la frase.

Cuando se ha leído tan poco como hoy se lee en la escuela y en la Universidad, cuando la construccion no sólo correcta sino además inteligible de cualquier discurso deja de tener importancia, nos encontramos en la antesala de un retroceso cultural hacia estadios de subdesarrollo que parecían ya imposibles. Los medios de comunicación corren el riesgo de convertirse en medios de incomunicación. Menuda papeleta …

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: