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| Carlos Salas (La Información.com, España)

La carpintería secreta de García Márquez: ¿cuál era su técnica literaria?

· Se inventaba términos, escogía adjetivos raros, empleaba analogías sorprendentes.
· Tenía una profunda formación poética: por eso sus textos parecen musicales.
· Se sometía a una dura disciplina: a veces, no escribía sino pocas líneas al día.

Manuscrito de 'El otoño del patriarca'.  Foto: lainformacion.com

Manuscrito de ‘El otoño del patriarca’. Foto: lainformacion.com

La voz, el estilo, los párrafos, los adjetivos, las oraciones… Muchos expertos han tratado de encontrar la fórmula de García Márquez y muchos otros han tratado de imitarle.

Habría sido más fácil comprobar cuáles eran sus anotaciones en los originales que escribió. Pero el escritor colombiano destruyó las pruebas mecanografiadas y las anotaciones de Cien Años de Soledad, su ‘carpintería secreta’, como la llamaba.

Pero, ¿podemos conocer aun así en qué se basaba su técnica? En parte sí, pues García Márquez fue dejando pistas en sus memorias y en algunas entrevistas que concedió, así como en biografías como la de Dagmar Ploetz, la traductora al alemán de sus obras (García Márquez, editorial Edaf).

La voz. García Márquez afirmó a The Paris Review que para escribir Cien años de soledad escogió la voz de su abuela. El autor afirmaba que cuando su abuela contaba cuentos, eran fábulas irreales pero ponía ‘cara de palo’ para hacerlas creíbles. De ahí nace el realismo mágico, donde lo verosímil se funde con lo mágico, lo irreal. «En vez de hablar de la realidad, debía hablar de la representación de la realidad», cuenta Gerald Martin, su biógrafo. Es una voz que no se encariña con los personajes: es distante, como la de su abuela cuentacuentos.

Las metáforas. Fue uno de los recursos mejor empleados por el autor. La metáfora sustituye una cosa por otra para acrecentar su sentido. Por ejemplo, «lloró con lágrimas de aceite ardiente que le abrasaron las entrañas»; «Tuvo que remontar los afluentes de la memoria»; «la medalla de fuego permanecía en su retina» (un eclipse).

Las analogías y símiles. Sabía retratar imágenes con comparaciones seductoras (usando el ‘parece’, o ‘como’). «Los alcatraces inmóviles en el aire con las alas abiertas parecían muertos en pleno vuelo». «Piedras enormes como huevos prehistóricos».

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