Noticias del español

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| Jorge Ramos
eldiariony.com, EE. UU.
Jueves, 12 de abril del 2007

LA AMENAZA DEL ESPAÑOL

Muchos nos tienen miedo sólo porque hablamos en español. Como no nos entienden, desconfían. Nos ven como sospechosos. Se ponen nerviosos si les toca sentarse junto a nosotros en un avión. En ocasiones hasta nos gritan: «Regrésate a tu país».


Lo que no saben es que éste también es nuestro país. Calculo que en Estados Unidos hay 50 millones de personas que hablan español, espanglish o que saben algo de castellano. Estados Unidos es la nación donde existen más hispanoparlantes en todo el mundo, con la excepción de México.

El español se sostiene en Estados Unidos debido a que nueve de cada diez familias hispanas hablan castellano en casa, gracias a la creciente red de medios de comunicación para hispanoparlantes y, sobre todo, porque cada año entra alrededor de un millón de inmigrantes, legales y no tanto, que hablan el idioma.

Sin los inmigrantes que hablan español las ciudades se harían chiquitas. Según el último informe de la Oficina del Censo, sin inmigrantes Nueva York perdería 600,000 habitantes.

A pesar de las enormes contribuciones económicas y culturales de los inmigrantes hispanoparlantes, hay una intensa campaña para hacer del inglés el idioma oficial de Estados Unidos. Pero es absurdo.

Cada vez más personas prefieren comunicarse, escuchar sus noticias y leer en español. Ninguna ley puede obligar a hablar un idioma.

Pero hay políticos que no entienden esto. Hace poco el republicano Newt Gingrich —que pronto podría lanzar su candidatura presidencial y que se opone a la educación bilingüe— dijo que aquellos que no hablan inglés en Estados Unidos usan «el lenguaje de los que viven en los guetos».

¿Desde cuándo el español o el francés son idiomas inferiores? Estados Unidos es el único país que conozco donde hay gente convencida de que hablar un sólo idioma es mejor que hablar dos o tres.

Lo chistoso es que Gingrich pronto se dio cuenta de su error y se disculpó. ¿Y saben qué idioma utilizó para disculparse? Sí, el español. En un comunicado de prensa dijo: «Nunca he creído que el español sea un idioma de gente de bajos recursos, ni tampoco un idioma sin belleza». Y luego confesó: «Hace un tiempo que he estado tomando lecciones de español para aprender el idioma.»

¿Por qué se disculpó Gingrich? Porque si quiere ganar la presidencia va a necesitar el voto de millones de latinos que hablan español.

Pero los norteamericanos no son los únicos que temen a los que hablamos español en Estados Unidos. Muchos latinoamericanos y españoles tampoco nos entienden.

Claro, el español que hablamos en Hialeah, en East L.A. y en Pilsen, en los Estados Unidos, es muy distinto al de Guayaquil en Ecuador, San Pedro Sula en Honduras y Oaxaca en Mexico. Decimos troca en lugar de camión y parquear en vez de estacionarse.

Distinto pero se entiende ¿no?

Sin embargo, el español que hablamos en Estados Unidos amenaza la sensibilidad de los más dogmáticos. Nos dicen de todo: ignorantes, flojos, pochos, mal educados y, sobre todo, violadores de las santas reglas de la Real Academia Española de la lengua. Da igual. Tan inútil como declarar al inglés el idioma oficial en Estados Unidos es suponer que todos los hispanos hablen como andaluces, cordobeces o madrileños. ¡Jo!

Este español norteamericanizado está influyendo enormemente al español que se habla en otras partes del mundo. Se extiende debido al gran poder adquisitivo de los hispanos en Estados Unidos, que ganan en promedio cuatro veces más que los latinoamericanos, permitiéndoles viajar más, gastar más en teléfono, enviar más remesas.

Nuestro español del norte solo amenaza a aquellos que no entienden que las lenguas, como la imaginación, crecen de manera inusitada.

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