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La Academia de Farmacia presenta un nuevo manual

El profesional podrá consultar más de 15.000 referencias

 

El próximo 10 de mayo se presentará en la Real Academia Nacional de Farmacia el Diccionario terminológico español-inglés de ciencias farmacéuticas, una nueva herramienta de ayuda para el profesional a la hora de interpretar correctamente los términos farmacéuticos que presenten dudas o ambigüedad. En este nuevo manual se han introducido más de 15.000 referencias, con su correspondiente traducción bilingüe.

Los profesionales del mundo de la farmacia cuentan ya con una nueva obra de referencia con la que poder resolver las dudas, desconocimientos o ambigüedades, en lo que a terminología se refiere, que surjan en el ejercicio de su profesión.

El Diccionario terminológico español-inglés de ciencias Farmacéuticas, cuyos autores principales son Alfonso Domínguez-Gil Hurlé, catedrático de Farmacia de la Universidad de Salamanca; Enrique Alcaraz Varó, catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Alicante y director del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas (Iulma); y Raquel Martínez Motos, investigadora del Iulma, será presentado el próximo 10 de mayo en la sede de la Real Academia Nacional de Farmacia (RAF), institución que ha ‘apadrinado’ esta nueva obra y a la que Domínguez-Gil pertenece como académico de número.

Este manual, que pretende acabar con los posibles errores de interpretación que pueden producirse con ciertos términos farmacéuticos, y en cuya elaboración se venía trabajando desde el 2003, se ha dividido en dos partes: la primera, en la que se encuentran más de 15.000 términos y definiciones en español con sus correspondientes traducciones al inglés, y una segunda con más de 13.000 términos farmacéuticos en inglés con su traducción al castellano. Ambas partes, en las que también se incluyen frases contextualizadas, se han ordenado en torno a 25 campos semánticos que faciliten la búsqueda y ubicación del profesional. Así, se pueden encontrar campos semánticos tan variados como biotecnología, bioética, farmacoeconomía, química farmacéutica, toxicología e incluso un apartado con términos relacionados con el derecho farmacéutico.

Aunque este diccionario es fruto de un largo trabajo recopilatorio por parte de los autores, esta obra se ha completado con las aportaciones recibidas por parte no sólo de farmacéuticos, sino también de profesores universitarios, miembros de la industria, médicos, etc., los cuales han querido «enriquecer» —como señala Domínguez-Gil a este periódico— la obra con la introducción de nuevos términos. El propio Domínguez-Gil invita a los profesionales de la salud a continuar colaborando mediante la aportación de más términos, que serán incluidos en próximas actualizaciones del diccionario. Así, quien lo desee, puede enviar nuevos términos a la página de la RAF (www.raf.es), sitio habilitado excepcionalmente para el envío de los mismos. «Es importante la colaboración de todos para que este manual contenga la mayor información posible», destaca Domínguez-Gil. Todas las personas que han colaborado de forma desinteresada en la introducción de nuevos términos tienen su mención especial en la página del diccionario dedicada a los agradecimientos.

La presentación de la terminología en un estilo bilingüe permitirá, amén de una mayor exactitud y comprobación de las referencias, la posibilidad de extender su utilidad no sólo a profesionales hispanos, sino a todos aquellos que dominen alguna de estas dos lenguas. Teniendo en cuenta «el desarrollo e importancia que está adquiriendo el castellano en muchas zonas del mundo», apunta Domínguez-Gil, los autores de este manual han querido aprovechar la elaboración del mismo en inglés y español para distribuirlo, además de en España, en diversas zonas del continente americano, concretamente en Estados Unidos (donde la comunidad hispana sigue creciendo) y parte de Latinoamérica.

Respecto a los profesionales que pueden verse beneficiados en su quehacer diario gracias a esta nueva obra de referencia, el miembro de la RAF señala que se ha pretendido que «no sólo puedan hacer uso de él los profesionales de la salud, sino también aquellos periodistas, juristas, intérpretes… que tengan el mundo del medicamento muy próximo en sus funciones laborales».

Respecto a la profesión farmacéutica en su conjunto, Domínguez-Gil pone como ejemplo de grupo que sacará un gran provecho del manual a los farmacéuticos comunitarios de las zonas turísticas, a los cuales este diccionario les podrá ayudar «a atender con claridad y calidad a los pacientes extranjeros», superando así la problemática barrera del idioma.

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