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eldia.es, España
Lunes, 21 de marzo del 2010

JUDICIALIZACIÓN DEL LENGUAJE DEPORTIVO

En su búsqueda diaria por impactar a un público cada día más difícil de sorprender, el lenguaje periodístico deportivo y en particular el futbolero, toma prestadas de otros ámbitos extraños al mundo del esférico, palabras y expresiones que ya son un clásico.


Bastantes vocablos y frases propios del habla del Derecho resultan notablemente efectivos. Algunas veces se hace referencia a conceptos universales: «El Tenerife ganó con justicia», afirmaba rotundamente un reportero radiofónico recordando que en ocasiones se gana de forma inmerecida. En esta oportunidad el Tenerife había hecho méritos.

Otras veces y a medio camino entre lo forense y el derecho penal se afirma: «El exceso de confianza mató al Tenerife», o se criminaliza la actuación arbitral: «Robo en el Heliodoro». Si la selección (por suerte, no la de ahora) lograba una gesta heroica, se comentaba: «España apeló otra vez a la furia». Igual que en los juicios, en el fútbol se convence y se replica. Hemos oído que el juego de tal o cual equipo no convence. O, utilizando un lenguaje bélico, que «El Madrid replica con artillería pesada».

Tampoco faltan los excesos esperpénticos. As.com, en pretemporada, titulaba el posible fichaje de Chygrynskyi por el Barsa de la siguiente manera: «Un asesino para la defensa y el Madrid por fin tira de la cantera». Para luego «rematar» las referencias criminalísticas en el texto del artículo diciendo: «¿no tiene reparo en hacer entradas criminales?» o «..este asesino del campo..». Ni tanto ni tampoco, luego no ha resultado —ni de lejos—, ser tan letal como se anunciaba.

Cuando la presencia de un jugador tiene mucho que ver con los resultados del equipo se dice que es una garantía o un aval y cuando se gana la clasificación para cuartos de final, la victoria se sella, se estampan los goles, los espectadores son testigos y los goleadores son killers y cuando no, francotiradores.

Con expresiones más sonoras, los goles inoportunos son un mazazo, igual que el que utiliza su señoría para lograr el silencio en la sala. En otras oportunidades —de forma menos original—, se dice: «Mesi sentencia un mal partido», como titulaba otro día EL PAIS. El jugador del Barcelona había decidido el partido como los jueces los pleitos. En ese caso, el argentino fue juez y parte. Eso, cuando la justicia se somete a un tercero, porque en otras ocasiones y recordando tiempos pasados, el locutor insiste en que se trata de un duelo a muerte y que Ronaldo ejecutó la falta de forma magistral. El mismo del que el otro día se decía en ABC, «Ronaldo aboga por goles con organización». Cuando algún jugador lo hace mal, al banquillo y cuando quedan esperanzas en la permanencia, se dice que el equipo, no ha dicho la última palabra.

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