Noticias del español

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J. Sainz

www.larioja.com

Martes, 18 de octubre del 2011

Jorge Edwards, escritor y diplomático: «La deriva del mundo actual es inquietante, tenemos que reflexionar más y ser críticos»


El autor chileno, que participará el sábado en Logroño en las jornadas 'El futuro en español', aboga por defender el idioma y emplearlo sin complejos en Internet


.Hablar, aprender, pensar, decidir. Tropezando en algún paso es complicado llegar al final del camino, al menos del camino que uno ha de elegir libremente. El lenguaje y el idioma están en la base del libre albedrío, una de las mayores conquistas históricas del ser humano. Si fallan aquellos, uno es más manipulable. El escritor y diplomático Jorge Edwards, que participará el próximo sábado en Logroño en la jornada de clausura del seminario 'El futuro en español' con la conferencia 'Español, cultura y patrimonio', reivindica el valor de la palabra culta, también en Internet, como elemento esencial del pensamiento crítico. Algo que considera imprescindible para poder hablar de futuro con optimismo.

El idioma siempre está evolucionando, pero durante siglos el español lo ha hecho de manera natural y, en cambio, ahora parece forzado a una transformación meteórica a causa de las nuevas formas de comunicación. ¿Representa esto una amenaza cultural?

-Depende de nosotros. La base del idioma está ahí y eso no se va a perder así como así por culpa de los neologismos que incorporamos. Pero sí temo que si nos dejamos llevar o perdemos el control vamos a llegar a la nada. El lenguaje es imprescindible y hay que tener una actitud de amor hacia él. El libro siempre estará para eso. Pero las olas de tecnicismos y lenguaje tecnológico pueden acabar con todo.

Usted defiende que el español es un idioma unido a pesar del gran espacio físico y humano que abarca, pero no se le escapa que también es un idioma atrasado en ciencia y tecnología. ¿Cree que ha quedado definitivamente relegado en este terreno por el inglés?

-Quizás no definitivamente. También le pasa al francés. Y, quién sabe, tal vez mañana le ocurra al inglés con respecto del chino.

-¿Qué debemos hacer los hispanohablantes: incorporar neologismos indiscriminadamente o tratar de mantener el español mediante la progresiva implantación de términos con significado equivalente?

-El castellano evoluciona siempre, todo el tiempo. El español de hoy no es el del siglo XIV, ni siquiera el de Cervantes. Es normal que cambie, no es una lengua muerta. Pero debemos defender nuestro idioma utilizándolo sin complejos en todos los ámbitos.

-¿Observa un empobrecimiento del lenguaje atribuible a las nuevas tecnologías? Parece que la capacidad humana de comunicarnos fuera inversamente proporcional al crecimiento de la capacidad de los mecanismos de comunicación inmediata y global. ¿Piensa que está afectando a nuestra capacidad cognitiva?

-Depende. Hay gente que me escribe en Internet con un lenguaje totalmente absurdo e incomprensible, pero hay otras personas que también en Internet emplean un lenguaje no solo correcto sino brillante. Hay que luchar por que el lenguaje culto sobreviva en todos los medios. No puede quedar relegado a los libros, porque terminarían siendo una reserva condenada a desaparecer.

Precisamente, ¿el libro o la lectura son la mejor herramienta para contrarrestar esa especie de fascinación cegadora hacia la tecnología moderna?

-El libro es una herramienta esencial. Pero nunca el libro ha llegado a las mayorías, sino que ha sido un objeto de minorías. Lo importante es que esas minorías no lo sean en vías de extinción. Mediante ellas y el sentido de la belleza hay que evitar un cambio de la lengua excesivo y aberrante.

-¿Qué parte de culpa atribuye a los medios de comunicación de masas en este empobrecimiento cultural?

-Los medios tienen gran parte de responsabilidad: el mal uso del idioma a través de ellos causa mucho daño. Un periodismo bien escrito o bien hablado es signo de cultura y desarrollo. Por el contrario, he leído periódicos redactados de forma muy pobre en las zonas menos desarrolladas de América Latina.

-Si el nivel de desarrollo influye, también la crisis económica lo hará. ¿Qué reacción cultural cree que habrá a este tiempo que nos toca vivir?

-Hay una crisis económica y una crisis mundial de unos signos muy oscuros. No sé ni describirlos. Los indignados europeos, los estudiantes chilenos… todos hablan de revolución, pero no saben cuál. Creo que saldremos de la crisis; hay instrumentos para hacerlo si somos inteligentes. Aún no estoy seguro de la reacción cultural que acompañará ese proceso, pero la actitud crítica es una buena opción.

-Es cierto que la indignación se extiende por Madrid, París, Santiago de Chile, Nueva York… Eso por no hablar de África, Próximo Oriente, Oriente Medio… ¿Hacia que mundo cree que nos encaminamos?

-La deriva del mundo moderno es inquietante; vamos a tener que reflexionar más y de otra manera. Izquierda y derecha, esa dualidad ya no funciona. Lo que si funcionará será una actitud crítica. Las nuevas generaciones deben aprender a abrir bien los ojos.

-¿Opina que la literatura, los creadores en general, deben tomar partido en algún sentido: ser campo de batalla o lugar de refugio?

-La literatura no puede cambiar la sociedad, pero sí ampliar la visión de los seres humanos. No entiendo que tome partido en el sentido político, pero sí en el sentido humano.

-Siendo escritor y diplomático es fácil imaginar que concederá usted un alto valor simbólico a la palabra.

-Con la palabra por delante siempre soy optimista. Se puede llegar muy lejos con ella.

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