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Agencia Efe

Sábado, 12 de noviembre del 2011

Javier Marías: «Me pregunto si los escritores no estamos de adorno en la RAE»


Académico de la Lengua desde 2008, Javier Marías considera que la última reforma de la Ortografía española ha supuesto «un retroceso», y se queja de que «los técnicos» que impulsaron la nueva edición no tuvieran en cuenta algunas de las objeciones que plantearon los escritores académicos.


«Supongo que a los escritores de la Academia, los filólogos nos deben de considerar un grupo de ignorantes, y a veces me pregunto si no estamos ahí un poco de adorno, lo cual es una sensación que no me agrada mucho», señala Marías en la entrevista que concede a Efe para hablar de su nuevo libro, Ni se les ocurra disparar.

En esta obra, editada por Alfaguara, Marías reúne los artículos publicado en El País Semanal desde febrero del 2009 a febrero del 2011.

En los dos textos finales del libro, el escritor asegura que «la lengua española es menos elegante y menos clara» después de la reforma ortográfica aprobada por las veintidós Academias de la Lengua.

Entre otras cosas, a Marías no le gusta que «los técnicos» de la Academia hayan suprimido la tilde de palabras como guion y truhan, o que Qatar ahora se escriba Catar. «Es ridículo. ¿Por qué no poner entonces Cuwait

Esa reforma no fue bien vista por algunos académicos, entre ellos el gran lexicógrafo Manuel Seco, pero «sobre todo» fueron los escritores los que plantearon más objeciones.

Sin embargo, añade el escritor, lo que opinan los llamados «creadores a menudo es omitido, pasado por alto». «Se nos considera no sé si ignorantes, quizá meramente intuitivos o qué sé yo qué».

Este novelista cuya obra está traducida a cuarenta lenguas y publicada en 50 países comenta que algunos de los filólogos de la Academia «opinan que las cuestiones estéticas no caben en la lengua y que las cosas que se dicen da igual que las diga Cervantes o un periódico actual».

«Para mí no es así: hay palabras y hay cuestiones en las que yo creo que hay que hacerle más caso a Cervantes o a lo más cercano que tengamos a Cervantes hoy en día», asegura.

La reforma de la Ortografía, subraya, «no era necesaria». «Si a mí me viene un día un grupo de académicos y me dicen: vamos a hacer como en italiano que en un momento dado quitaron las haches, a mí y a los que nos hemos criado con la hache, me costaría mucho, pero podría entenderlo porque es una letra que no se pronuncia», afirma.

«Pero las reformas aprobadas las veo injustificadas y que no facilitan, sino que más bien confunden. Han empeorado la lengua», concluye. 

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