Noticias del español

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| Inés Izquierdo Miller
laprensa.com.ni, Nicaragua
Martes, 15 de enero del 2008

INVASIÓN DE DIMINUTIVOS

El diminutivo tiene su uso en cierto contexto, no abusemos de él, pues así empequeñecemos el idioma.


Ante todo, quiero comenzar deseándoles un feliz Año Nuevo a todos mis lectores, para que el año 2008 sea mejor para todos. Después de unas vacaciones muy reparadoras volvemos a la batalla por el uso correcto de nuestra lengua materna: el idioma español.

Cumplidas las felicitaciones les traigo un tema muy singular: Todo chiquito. Y no me refiero al título de un chiste del programa venezolano humorístico Bienvenidos, ojalá fuera ese mi tema, porque así nos reiríamos un poco.

El asunto que nos ocupa es una preocupación que me abruma hace ya mucho tiempo, y creo será de otras personas, porque todos estamos ya aburridos de escuchar a diario tantos diminutivos.

¿No se han dado cuenta de la fea tendencia que está proliferando en nuestros medios de comunicación? Me refiero a que todo es chiquito ahora.

Por ejemplo, dice una presentadora «estrella»: «Vamos a una pausita y ya regresamos con un lugarcito que les encantará».

Ahí no termina todo, oímos durante el día hablar de musiquita, comidita, ropita, amiguita, casita, llamadita etc..

Qué barbaridad… qué manía de empequeñecer el mundo.

Al paso que vamos, seremos Gulliver en el país de los enanos.

El lenguaje periodístico debe ser preciso, exacto.

La palabra debe encajar con exactitud en la frase, con economía de recursos.

Formar diminutivos caprichosamente sólo alarga las palabras, es pérdida de tiempo en los programas radiales y televisivos, y suena feísimo.

Ni en los programas infantiles se recomienda tal cursilería.

Parece que a alguien le ha parecido que luce muy cariñoso e informal tratar todos los asuntos con diminutivos.

Si usted habla de una carta que recibió y dice que le llegó una cartita, es evidente que usted la está minimizando. No está siendo familiar y amistoso al decir eso.

Así que por favor, pongamos el mundo del tamaño que es.

Lo pequeño en su medida, lo grande en su dimensión y no acepten que les digan «recibimos cartitas y mensajitos» sino cartas y mensajes. Que nadie los minimice.

Al final de cuentas, tales seudocomunicadores se están haciendo cada vez más pequeños ante los ojos de quienes los soportamos a diario.

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