Noticias del español

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| Raúl Aceves
oem.com.mx, México
Miércoles, 17 de febrero del 2010

INTERJECCIONES Y ONOMATOPEYAS DEL ESPAÑOL HABLADO EN MÉXICO

Las interjecciones y onomatopeyas suelen ocupar un lugar marginal o ínfimo dentro de la mayoría de los diccionarios del español, a excepción de los muy especializados, y más todavía en el caso del español hablado en México, motivo por el cual juzgué de utilidad elaborar el presente diccionario, que más allá de su aspecto de curiosidad lingüística y de su tono jocoso, reúne esta variada y folclórica familia de expresiones usadas cotidianamente por el pueblo mexicano, que dan voz de manera oral o escrita a una rica gama de emociones, actitudes, estados de ánimo, reacciones espontáneas ante acontecimientos inesperados, comentarios y juicios sobrentendidos, en el caso de las interjecciones, y a muchas voces que no tienen significado por sí mismas, pero que intentan reproducir o imitar algún sonido natural, físico, humano o animal, en el caso de las onomatopeyas, que también pueden expresar estados emocionales, o ser usadas como señales, órdenes, patrones rítmicos, recursos retóricos expresivos, etcétera.


El Diccionario fundamental del español de México (1982) define la interjección como una 'Expresión lingüística que manifiesta una emoción, una actitud, un comentario, etcétera, súbitos y espontáneos, como: ¡Ay!, ¡Puf!, ¡Fuego!, ¡Caramba!, etcétera" (p. 204). Y el Diccionario de términos literarios de Demetrio Estébanez Calderón (2004) curiosamente no incluye la definición de la interjección, pero sobre la onomatopeya nos dice que es un 'Término de origen griego (onomato-poiia: formación del nombre) con el que se alude a un fenómeno lingüístico y figura retórica que consisten en el hecho de que los componentes fónicos de una palabra imitan, sugieren o reproducen acústicamente la realidad significada por ella […] La onomatopeya forma parte de un tipo de recursos expresivos (aliteraciones, recurrencias fónicas, armonía imitativa) con los que los poetas dan vida a unas virtualidades de comunicación basadas en el juego de sonidos miméticos y sugerentes, que potencian la capacidad comunicativa de un texto o se convierten en mensajes autónomos carentes de contenido conceptual. Un modelo de este tipo de creaciones es la Jitanjáfora, nombre utilizado por M. Brull y por A. Reyes para significar textos en que sólo cuentan los elementos sonoros (recurrencias de sonidos, ritmos, etcétera' (p. 780).

Considero necesario hacer algunas aclaraciones. A veces no es fácil delimitar la frontera entre las onomatopeyas y otro tipo de palabras o expresiones; algunas de ellas pueden usarse en varios sentidos, e incluso pueden usarse como nombres o sustantivos (zipi-zape, zig-zag, runfa, ñáñaras, por ejemplo). La mayor parte de las interjecciones y onomatopeyas tienden a ser monosilábicas, aunque también las hay de dos o más sílabas. Asimismo, he puesto bajo el rubro de las interjecciones a las varias fórmulas de saludo y despedida (algunas tomadas de otras lenguas), algunos dichos condensados, las voces para llamar o dirigir a los animales, entre otros tipos de expresiones llamadas «interjecciones impropias» o «locuciones interjeccionales» (frases usadas como interjecciones) que tienen una función semejante al de las interjecciones ordinarias.

Para elaborar el presente diccionario me basé en diversas fuentes (consignadas en la bibliografía), tanto académicas como de la tradición oral y del habla popular mexicana, sobre todo algunos cómics o historietas que recogen de manera muy directa todas estas expresiones de uso cotidiano, tanto en el medio rural como en el urbano, con sus diferentes registros o variaciones regionales. También usé ampliamente mi experiencia de más de medio siglo como hablante de esta lengua. Como el español es una lengua viva, en continua transformación y crecimiento, la invención de nuevas interjecciones y onomatopeyas nunca se detiene, por lo que este diccionario no tiene la pretensión de ser exhaustivo ni completo. Como dice el dicho, tal vez «no están todas las que son, ni son todas las que están», pero aun así, y sujeto a futuras correcciones, ojalá resulte de alguna utilidad para los estudiosos del español hablado en México.

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