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| Sebastían Serrano
EL PAÍS - Opinión - 22-01-2006

INDIO E INDÍGENA

El 5 de enero pasado, este diario publicó un editorial que incluía esta frase: «Evo Morales es el primer indio elegido presidente de Bolivia y, como tal, representa una novedad de suma importancia». Ese mismo día, Jorge Alania Vera envió desde Lima un correo electrónico en el que decía: «En Perú la palabra indio tiene una connotación despectiva. No así la palabra indígena. Lo mismo sucede en Bolivia y Ecuador».


Ocho días después, el mismo lector insistió en el tema al publicarse en ELPAÍS.es el siguiente titular: «Fox no irá a los actos de toma de posesión del primer presidente indio boliviano». Desde Argentina, Marcos Calligaris criticó ese mismo título: «Indio significa 'natural de la India' y hace tiempo que a los nacidos en Latinoamérica han dejado de llamarlos así. La forma correcta es indígena».

Coincidiendo también con la elección de Evo Morales, la Fundación del Español Urgente (Fundéu), a través de la agencia Efe, ha hecho un planteamiento totalmente distinto: «Se advierte de la utilización errónea de la palabra indígena como sinónimo de indio. La Fundéu recuerda que indígena es sinónimo de la palabra aborigen (originario del suelo en que vive), por lo que se recomienda que no se hable de indígena cuando se quiera hacer referencia al origen indio de Evo Morales».

Las posiciones no podrían estar más enfrentadas. Indio, que para los dos lectores latinoamericanos es despectivo, para la Fundéu, que basa sus argumentos en las definiciones de la Real Academia Española, es la palabra que debe utilizarse.

Para tratar de salir del atolladero, pedí al redactor jefe de Internacional que plateara el tema a los corresponsales del diario en América Latina. La mayoría confirma que al término indio se le atribuye, en mayor o menor grado, connotaciones negativas, mientras que indígena no las tiene y es el que suele usarse.

Mabel Azcui, desde Bolivia, cuenta que allí los dos términos son sinónimos. Sin embargo, «indio tiene connotaciones despectivas y, según el tono en que se dice, puede ser un insulto». Pilar Lozano, desde Bogotá, precisa que utilizado con tono despreciativo, indio se vuelve sinónimo de inferior, de pobre». Clodovaldo Hernández, desde Venezuela, afirma que allí no se utiliza de forma desdeñosa pero la prensa utiliza indígena. Francesc Relea, desde México: «El uso del vocablo indio es, además de impreciso, de una clara connotación despectiva. Ningún medio de comunicación lo usa. Oficial y cotidianamente se utiliza indígena».

Desde Chile, Manuel Delano profundiza en la consideración de que indio es un término impreciso: «La percepción de que es despectivo está quizá asociada al hecho de que no se identifica el origen preciso de la persona. En cambio, identificar a una persona como quechua, aymará, pascuense o mapuche no tiene esa misma carga. En cierto modo, el vocablo indio reproduce en el habla la mirada del blanco y el conquistador». Delano agrega: «Indígena, en cambio, es un vocablo que aparece revestido de dignidad. Las organizaciones de los pueblos autóctonos dicen que son representantes de los pueblos indígenas». La sección de Internacional de este diario utiliza preferentemente el término indígena por estar exento de matices negativos. Esta preferencia se constata haciendo una búsqueda entre los textos publicados desde el 18 de diciembre, día de la elección de Evo Morales, hasta el viernes pasado. El término indígena figuraba en 46 de ellos, mientras que indio, una vez excluidos los que hacen referencia a la India, constaba en 17.

Esta opción, aunque no es la preferida por la Real Academia, tampoco se puede decir que ésta la excluya. El Diccionario panhispánico de dudas, en la entrada indio, señala: «Es asimismo frecuente el uso del término indígena, debido en parte al matiz despectivo que ha adquirido la voz indio en algunos países de América».

Creo que utilizar preferentemente indígena es una opción razonable porque evita que algunas personas se puedan sentir ofendidas. No es posible obviar el dato de que este diario tiene cada vez más lectores latinoamericanos, sobre todo a través de Internet. Pero tampoco sería razonable prescindir totalmente del término indio.

La redactora de Internacional Maite Rico, enviada especial a las elecciones bolivianas y con amplia experiencia en América Latina, considera que la connotación negativa se la da a ese término el hablante o el lector. «No hay más que ver», añade, «la infinidad de documentos en los que se habla de pueblos indios: desde las declaraciones zapatistas, a la Agencia Internacional de Prensa India o el Parlamento Indio Americano. Yo uso más indígena, pero el debate me parece artificial». Para esta periodista, la actual «fiebre de corrección política empieza a ser asfixiante».

En la web del Fondo para el desarrollo de los pueblos indígenas de América Latina se publicó el 23 de diciembre un artículo que aboga por darle la vuelta al uso del vocablo indio. Lo firma el investigador social boliviano Carlos Torrico, que opina así: «Creo que acostumbrarse a usar el término indio en un contexto lingüístico que no denote connotaciones negativas es una forma de desmontar esas connotaciones. Si a fuerza de banalizar su negatividad logramos desarmar su carga peyorativa, pues podremos un día sumar dicho término, y con el mismo nivel de significación, a la lista formada por nominativos como humano, persona, boliviano o venezolano».

Torrico agrega: «Prohibir el uso del término, borrarlo de nuestra lengua por ley, no podremos. Un tal intento, al contrario, ayudará a reforzar sus connotaciones negativas heredadas de la historia colonial, y con ello su potencial como arma lingüística para agredir continuará siempre al alcance de cualquiera. Pero en cambio, si recurrimos a la otra estrategia, el arma quedará desarmada».

No parece una mala idea.

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