Noticias del español

| |

| Luis Silva Villar
www.impre.com, EE. UU.
Sábado, 2 de mayo del 2009

IDIOMA. SONIDOS DE CUY

La colecta de plurales para el roedor sudamericano cuy dio sus frutos. Por diferentes conductos nos han llegado cuis, cuys, cüis, cuyes, cuyis, cuyos, cuises. La variedad nos permite poner a prueba nuestra capacidad para comprender uno de los aspectos más rudimentarios de la lengua: cómo formar plurales nominales en español.


Nos dicen en el colegio que si los nombres terminan por vocal se añade una «ese»; si terminan por consonante, es: casa, casas; calor, calores. Que si terminan por «ese» y la sílaba final no es acentuada se quedan invariables: los oasis, los lunes, los cumpleaños; lo que deja a los nombres terminados por «ese» y con acento en la sílaba final siguiendo a las consonantes: mes, meses; compás, compases. Se añade a veces un apartado para las palabras que terminan con vocal acentuada: mamá, champú, maní, las cuales acostumbran modernamente a añadir una «ese», aun cuando queden importantes formas con es. Los diptongos finales añaden otras inseguridades: moais (de moai), pero leyes (de ley).

Todo lo dicho no alcanza a resolver satisfactoriamente el caso de uy en cuy. Se suele voluntariosamente hacer asemejar su plural a formas como ley. Veamos qué sacamos en limpio.

Las primeras tres formas recolectadas del plural —cuis, cuys, cüis— piden o dos sílabas: cu-is, cu-ys, cü-is, en conformidad con su origen quechua: kku-wi, o un acento sobre la í. La forma cuyes, muy generalizada en Perú, por el contrario, supone una única sílaba con acento en la ú: cúy. La forma cuyis es mero reflejo de la inexistencia del fonema e en quechua.

¿Y cuises? No es difícil encontrar casos semejantes en el «español real» no oficial: cacahueses, carneses, manises, champuses, gachises. A diferencia de las formas estandarizadas: cacahuates, carnets (y carnés), manís, champús (y champúes), y gachís, el hablante interpola una «ese» frente a la terminación es. No sólo la «ese» se encuentra viva en plurales, también en derivados: manisero, mamasita. Esto invita a reconstruir singulares regresivos con s, lo que explica «el cuis» (singular) de Argentina. Reduplicar el final no es fenómeno nuevo. Entre los plurales de la moneda antigua maravedí se menciona «oficialmente», junto con maravedíes y maravedís, la forma maravedises.

¿Y a cuento de qué se interpola una «ese» entre maní y es en mani-s-es? La respuesta excede este espacio, pero, dicho a la pata la llana, al hablante de español le resulta extraña la morfología con vocal acentuada al final y le añade un aumento. De hecho, el diminutivo de sofá no es sofito sino la forma aumentada sofacito, pronunciado también sofasito. Luego el aumento parece igual de bien motivado sin necesidad de entrar en más profundidades.

El nombre del cuy, por su contenido expresivo, procede del sonido que emite el roedor, por lo que no es difícil encontrar sonidos aproximados aplicados a otros animales en otras lenguas. Kui es ‘conejo’ en vasco. La palabra conejo probablemente tenga origen parecido. La forma latina, cunículum, era un diminutivo de una palabra prerromana.

Guamán Poma, hablante de quechua, prefiere cuys para el plural español, lo que apoya las dos sílabas o el acento sobre la í. El Inca Garcilaso escribe coy, que muestra la inseguridad o-u de los quechua-hablantes. Un grupo de música de nombre «Cuisillos» apoyaría por otro conducto lo primero.

La RAE admite los plurales cuis y cuyes sin aclarar la diferencia. ¿Quedará la decisión a merced del azar quedándose el hablante al margen de lo que realmente pronuncia? Aquí hemos dado una pincelada al problema: quedan más.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: