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Laura Luz Morales

www.vanguardia.com.mx

Miércoles, 6 de octubre del 2011

IDIOMA ESPAÑOL: ¡QUE HABLEN COMO QUIERAN!


«Al lenguaje no le pasa nada», dice el filólogo Ricardo Espinosa. Para que los jóvenes aprecien el castellano, hay que motivarlos a leer y dejar de criticarlos por su forma de expresarse


Todo un reto, así define el filólogo Ricardo Espinosa la labor de los profesores de español de secundaria y preparatoria, pues mostrarles a los jóvenes la importancia del idioma y animarlos a hablar correctamente es una tarea complicada.

 

Cuenta una anécdota: «La primera vez que di yo una plática ante jóvenes, no me pelaron, ellos traen sus ondas, y si tú les dices ‘muchachos, hablan muy mal ustedes ¿eh? Hablan como Adal Ramones, está mal, no digan chido, no digan güey’, no te van a hacer caso, no les interesa, en esa plática llegó un momento en que les dije ‘oigan muchachos, si quieren me voy’, y me dijeron ‘no, ahí sígale’ y ellos siguieron platicando».

 

Después de este episodio, el autor de la serie de libros ¿Cómo Dijo? y columnista de varios diarios mexicanos se cuestionó «¿qué estoy haciendo mal?». Cayó en cuenta que lo más lógico, es que si a un niño se le habla en un lenguaje de adulto, no habrá identificación entre ellos. Peor sucede con los adolescentes —rebeldes por excelencia—pues se suma el rechazo.

 

«A un joven tienes que hablarle en tono de joven, y en primer lugar no enfrentárteles, porque no te pelan. Ahora los jóvenes son uno de mis públicos favoritos, porque los muchachos es difícil que se te entreguen, pero cuando se entregan, se entregan», dice en entrevista con VANGUARDIA.

 

Don Ricardo Espinosa, regiomontano conocido por abordar con humor los dimes y diretes del castellano, llegó a la conclusión de que, en cuestiones del uso del idioma, habría que motivar a los jóvenes para que conozcan su lengua, no frenarlos con prohibiciones.

 

«¡Déjenlos que hablen como quieran! Al idioma no le pasa nada», dice sonriendo, «no son tontos los jóvenes, es lo que menos tienen, hay que ganárselos y hay que hacerlo motivándolos, hay qe hacerles atractivos los temas y que lean, principalmente eso, que lean».

 

 Lectura, la clave tras el buen uso del idioma

 

Algo recalca el autor de la columna “En la Punta de la Lengua”: no hay que asustar a los jóvenes con los clásicos de la literatura. «No les digan que lean el Quijote o La Divina Comedia porque se van a aburrir, pobres chavos. Foméntenles que lean ciertos libros de Gabriel García Márquez —no cualquiera, Cien Años de Soledad es Difícil—, que lean a Jorge Ibargüengoitia que es diveritidísimo, o a José Agustín, es muy grosero y todo, pero así es la lectura de los jóvenes y así es el lenguaje, ¿de qué nos asustamos?, porque hay autores muy interesantes y buenos, recomiéndenles esos libros».

 

A través de las lecturas entretenidas, los jóvenes se «engancharán» con los libros y, por consiguiente, con el idioma. «Creo que ése es el punto para motivarlos. Primero, que lean, pero si les recomiendas lecturas que les puedan resultar antipáticas, pues nunca van a adquirir el hábito de la lectura. Son obras que realmente les gusten y se piquen con la lectura».

 

Espinosa añade que en el proceso de «enamoramiento» entre los jóvenes y la lectura, es común que éstos modifiquen el lenguaje, lo utilicen de manera incorrecta e inventen sus propios códigos para comunicarse.

 

«Pero al lenguaje no le pasa nada, el lenguaje ahí sigue. El asunto de hablar bien y usar correctamente el lenguaje, es una responsabilidad personal. Hay 450 millones de hispanohablantes en el mundo y eso no se va a acabar porque Adal Ramones dice chido o güey, no pasa nada, y eso no lo digo yo, lo han dicho muchos académicos. ‘¡Es que fíjese que están destrozando el idioma! No le pasa nada, señor, tranquilícese, le va a dar un infarto».

 

«Necesitamos motivarlos, en lugar de criticarlos. A los jóvenes les gusta hablar en su propio código para que los grandes no les entiendan, y luego se quejan: ‘no güey, es que mi jefe no me comprende’. ¡Pues cómo te va a comprender, pues explícale! Hablas un lenguaje diferente, pero no se habla igual cuando se está en una ceremonia de graduación que cuando se está en un partido de futbol, necesitan saber que hay un lenguaje adecuado para las diferentes audiencias».

 

Finalmente y con el buen humor que lo caracteriza, Ricardo Espinosa les dice a los profesores de español que se sientan tranquilos, y que las reglas, la ortografía y la gramática sólo son una parte de la enseñanza de la lengua.

 

«Es importante, claro, porque un chavo que estaba haciendo una composición acerca de San Francisco de Asís quería decir ‘comía como vestía’, pero no le puso el acento y se escuchaba ‘comía como bestia’», sonríe. «Es importante, pero no es lo más importante, teniendo una buena ortografía no tienes una gran riqueza del lenguaje. Claro, que leyendo buenos autores —si lees el libro vaquero o a Cuauhtémoc Sánchez no te va a aportar mucho— se enriquece tu uso del idioma».

 

Prepa Mariano Narváez lanza campaña para escribir bien en Facebook

 

Es una realidad que con el uso del celular y las redes sociales como el Facebook, el lenguaje ha sido modificado por parte de la juventud. En un esfuerzo porque el español se utilice de manera correcta a través de estas herramientas digitales, la preparatoria Mariano Narváez está realizando la «Campaña para Promover el Buen Uso del Español en las Redes Sociales», promovida a través de los LINDES, los Linces en Defensa del Español.

 

«Ya desde hace mucho tiempo hemos sido testigos del proceso de empobrecimiento intelectual del español entre miles de jóvenes mexicanos. El auge de la televisión, el radio y el cine, alejaron a grandes masas de compatriotas del mundo de los libros y la lectura. Y ya sabemos que la lectura y el lenguaje humano tienen una relación simbiótica: entre más lectura, mejor lenguaje; entre mejor lenguaje, un mejor pensamiento. Y una generación sin un buen pensamiento, sin un buen lenguaje y sin lectura, poco aporta al desarrollo del país», explica la profesora Sandra Hernández Sánchez, coordinadora del proyecto.

 

La presidente de la Academia de Español de la preparatoria explica que en el diccionario de la Real Academia existen aproximadamente 280.000 palabras. «La mayoría de nuestros jóvenes no llegan ni siquiera al conocimiento y uso de 300 palabras. Así, con una pobreza idiomática pocas veces vista en la historia, llega esta nueva generación a Facebook, Messenger, Twitter y a la mensajería por celular».

 

El resultado, añade, es de esperarse: «El empobrecimiento colectivo de la lengua. El gusto por abreviar (o inventar abreviaturas), la necesidad de comunicarse cada vez con menos palabras, el desconocimiento de los significados para darle un significado nuevo a las palabras (significados que no siempre comparten entre ellos). La ignorancia de la gramática esencial, el desprecio —sí ¡el desprecio!, incluso cínico— de la ortografía (ven mal al que escribe con buena ortografía)», comenta.

 

Ante esta situación, la preparatoria ha puesto en marcha esta campaña a través de volantes, pósters y las mismas redes sociales, donde se exponen las ventajas de utilizar correctamente el idioma castellano.

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