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María Rosario Molina

www.prensalibre.com

Miércoles, 1 de febrero del 2012

HORRORES IDIOMÁTICOS Y ALGO MÁS… LOS PEORES GAZAPOS DEL 2011 (I)


Gazapos se llaman las crías de los conejos, y también los gazafatones, o gazapatones, (errores) que se cometen al hablar o al escribir en nuestro rico y hermoso idioma. En nada se parecen los simpáticos animalitos del orden de los lagomorfos a los dichos gazapatones, excepto en su reproducción excesiva. Muchos gazapos he encontrado, pero me limitaré a los principales, de los cuales algunos no son nuevos, pero avanzan, como si la gramática no existiera.


 El primero que quiero hacer notar es el queísmo espantoso que ha invadido a muchos medios de comunicación. No a todos, que conste, y Prensa Libre no se ha contaminado.

El queísmo crece como los conejos en progresión geométrica (multiplicando). Consiste en el secuestro atroz de la preposición de, necesaria en los objetos preposicionales y en las oraciones sustantivas adjetivadas: «Nos ‘enteramos que’ muchos niños guatemaltecos tienen desnutrición», (objeto preposicional). «Tenemos la ‘esperanza que’ este gobierno tratará de solucionar ese problema», (oración adjetivada).

No, señores correctores de pruebas, debe decirse (no «debe de decirse» porque no es suposición, sino obligación): «Nos ‘enteramos de que’ muchos niños…»; «Tenemos la ‘esperanza de que’ este nuevo gobierno…». La forma de reconocer cuándo se necesita el de es conmutando la oración por ‘de eso’. «Nos enteramos ‘de’ eso'»; «Tenemos la esperanza ‘de eso’». No puede decirse: «Nos enteramos ‘eso’ y tampoco «tenemos la esperanza ‘eso’». Esa conmutación sirve también para el dequeísmo: «Creemos de que las cosas mejorarán» no puede conmutarse por «creemos ‘de eso’», sino por «creemos eso». Ese método exacto lo aprendí del doctor Francisco Albizúrez Palma, erudito lingüista y miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua, en uno de sus libros.

Otro error, que deberíamos elevar a una potencia mayor que el cuadrado, es el uso inadecuado del verbo iniciar: No solo (sin tilde según la nueva ortografía) se han olvidado las funciones de dicho verbo, sino que ahora se comete un crimen de lesa gramática al decir o escribir: «Inician a trabajar en las carreteras» y otras barbaridades por el estilo. ¿Por qué se han olvidado los verbos comenzar, empezar y principiar? No entiendo esa obstinación por usar tal verbo que cuando es transitivo no puede prescindir del sujeto: «Inician las clases» debería ser: «Las escuelas inician las clases» o bien «Se inician las clases» una pasiva refleja que ha pasado de una oración activa a la 1a. y 2a. de pasiva y luego a la ya mencionada.

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