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| María del Rosario Molina
Prensa Libre (Guatemala)
Miércoles, 10 de octubre de 2007

HORRORES IDIOMÁTICOS Y ALGO MÁS: DE LOS DISTINTOS FUTUROS

Futuro es lo que está por venir, dentro de un instante o de miles de años, y que según algunas personas está formado por una cadena de circunstancias y de acuerdo con otras, predestinado.


Sin embargo, el término no es tan sencillo como parece ni tiene un uso limitado a lo que acontecerá. En gramática, el futuro del indicativo suele indicar acción venidera: «Descubriré un camino más corto a las Indias», asevera Colón antes de emprender el viaje y se refiere a un hecho por venir. No obstante, en la redacción es posible usar el dicho tiempo con otros fines, tal como sucede con el presente, que puede ser el tiempo real y varios otros dependiendo del contexto. Resulta un tanto forzado usar un «futuro histórico», pero sí es posible: El hecho ocurrió hace quinientos quince años, pero hablo de él utilizando el futuro del indicativo: «El 12 de octubre de 1492, el intrépido navegante, que se ha hecho a la mar a principios de agosto de ese mismo año, descubrirá un continente desconocido para Europa y creyendo que ha llegado a las Indias, lo nombrará Indias Occidentales».

El «futuro de mandato» usa el tiempo futuro para prohibir u ordenar: «No matarás ni robarás ni adulterarás: eso mandan las Tablas de la Ley, pero los conquistadores y colonizadores europeos que vinieron a América hicieron caso omiso de tales mandamientos». La prohibición de los mandamientos no está limitada al tiempo futuro del indicativo; abarca también el presente y equivale a: «no mates ni robes ni adulteres» ni hoy ni nunca. (Cuando dice no adulteres no especifica que lo prohibido sea echarle agua a la leche o a otros productos; se refiere a otra clase de adulteraciones). Debe notarse que el imperativo no acepta negación y en el presente por mandato se usa el del modo subjuntivo. También se usa el presente del indicativo en el «presente por mandato»: «Vas y encuentras el camino más corto a las Indias».

Hay además un «futuro de probabilidad» que denota suposición o vacilación referidos al presente: «El hombre europeo, si pensamos en Erico el Rojo, tendrá bastantes años más de haber llegado a América» (se supone que por el Estrecho de Bering pasaron él y otros a nuestro continente antes que Colón pisara tierras antillanas). «¿Todavía vivirán las palomas en las cornisas de la Catedral?» (No sé, y me pregunto si aún viven allí, aunque apoyo a Monseñor Quezada si ya las desalojaron, porque destruyen los frontispicios de cualquier edificación y contagian una enfermedad mortal para el hombre).

El «futuro de concesión» utiliza el verbo en futuro para hablar de un hecho presente: «Las religiones cristianas serán las que imperan en nuestro país, pero las diferentes etnias siguen creyendo en sus dioses precolombinos». Hay un futuro más, el «futuro de sorpresa»: «¿Osarás negar que a Maximón le siguen rindiendo culto? ¿Me dirás que se trata solamente de una atracción turística?

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