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| Efraín Osorio
Periódico La Patria (Colombia)
Martes, 6 de Marzo de 2007

HOJARASCA, -AZO, ADONDEQUIERA, UNA SOLA, COCTEL, Y

Las innovaciones en el idioma son aceptables, pero sólo cuando contribuyen a embellecer, mejorar y enriquecer el lenguaje. Nada más.


A los veintidós años, Gabriel García Márquez escribió La hojarasca, su primera novela. El escritor bautizó con ese nombre a las gentes venidas de todos los lugares en busca de la prosperidad experimentada durante «la fiebre del banano». El corresponsal de LA PATRIA, Jesús Alyery Arredondo, le da a 'hojarasca' su significado genuino de «Conjunto de las hojas que han caído de los árboles», pero con una peculiarísima grafía: «… se encuentran completamente cegadas por el cúmulo de ojarazca y desprendimiento de tierra» (Correo Abierto, II-26-07). Sí, don Jesús, la acepción es la castiza, pero la grafía es peculiar, muy peculiar.

El sufijo '-azo', además de aumentativos de sustantivos (un perrazo), «forma nombres de acción violenta o de golpe», como 'arañazo', 'porrazo' y 'cabezazo'. Sin embargo, Ricky, en la caricatura de LA PATRIA del 23 de febrero, lo 'dibujó' de la siguiente manera: «No. A "navajasos", como la gente civilizada». La gente civilizada, señor, escribe «a navajazos».

'Adondequiera' es un adverbio de lugar, que significa «a cualquier parte» y que, como tal, es invariable. Vale decir, que nunca cambia. Podría -la palabra, no el adverbio- seccionarse en tres partes, así: 'A donde quiera': preposición, adverbio de tiempo e inflexión verbal, respectivamente. Cirugía que debió practicar el 'creativo' del siguiente eslogan para Wimax, la banda ancha de Orbitel, y que se encuentra en vallas y otros vehículos de publicidad: «El único Internet que llevas adondequieras». Porque no existe el verbo 'adondequerer' y porque, como dije, el adverbio es invariable, el lema correcto es, sin duda, el siguiente: «El único Internet que llevas a donde quieras» o «adonde quieras». Las innovaciones en el idioma son aceptables, pero sólo cuando contribuyen a embellecer, mejorar y enriquecer el lenguaje. Nada más.

Como el adjetivo numeral 'una' se puede confundir con el artículo indeterminado del mismo género (lo mismo vale para el masculino 'un-uno'), cuando se emplea el primero, y para mayor precisión, debe añadírsele el adjetivo 'sola', verbigracia, en el dicho «Una sola golondrina no hace el verano», aunque no siempre lo citen así. El editorialista de El Tiempo redactó de la siguiente guisa: «… a Venezuela no le conviene la excesiva concentración del poder en manos de una persona» (II-21-07). Período inteligible, sí, pero sin la exactitud de «en manos de una sola persona», más acorde, además, con el carácter megalómano y exclusivista del amo de Venezuela.

El señor José Jaramillo Mejía escribió: «Más resultados y menos cócteles» (LA PATRIA, II-26-07). En la acentuación del anglicismo, el escritor sigue las enseñanzas de la Academia que, como para otras palabras (élite, elite), admite las dos formas de acentuar: 'Cóctel' (grave, que, por lo mismo, hace su plural esdrújulo, 'cócteles') y 'coctel' (agudo, con plural grave, 'cocteles'). Situación confusa que no favorece la uniformidad de la pronunciación. Ese término procede del inglés 'cocktail', voz compuesta que, en su pronunciación y por la naturaleza del idioma, requiere acentos en las dos sílabas de que consta, haciendo más fuerza en la 'a'. Lo mismo se aplica en su plural, 'cocktails'. Razón por la cual pienso que en castellano el término debe ser solamente agudo: 'coctel'. Además, todas las señoras dicen: «Coctel de frutas», no «cóctel de frutas». Y por uniformidad, repito.

La semana pasada, en el subtítulo, escribí: La conjunción 'i'. Error garrafal, puesto que hasta un niño de primaria sabe que se escribe 'y'. Mea máxima culpa, aunque hubiese sido un 'lapsus cálami'. Según Juan Corominas, sólo a finales del s. XV empezó a utilizarse la conjunción 'y' (con su reemplazo 'e' antes de 'i'), según las normas que seguimos hoy en día. Antes, y por la influencia del latín (et = y, también, aun, hasta), se empleaba solamente la 'e', como se ve claramente en muchas de las Coplas, de Jorge Manrique. Por ejemplo: «E sus villas e sus tierras, / ocupadas de tyranos / las halló; / mas por cercos e por guerras / e por fuerza de sus manos/ las cobró» (XXXIII). Hay que tener en cuenta, además, que, inclusive alrededor del s. XV, algunos autores utilizaban la 'y' precedida de la vocal 'i': «De nuevo se admiraron padre y hijo de las entremetidas razones de don Quijote… » (Don Quijote de la Mancha, II, XIX). Hoy, esto no es castizo. Y no es más el cuento.

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