Noticias del español

| | | |

| Especial. Julio Ortega
milenio.com
Viernes, 22 de diciembre del 2006

HACIA UNA NUEVA CULTURA ATLÁNTICA

El idioma español sigue siendo parte de nuestro presente y futuro.


Días atrás los diarios anunciaron que se había producido un notable incremento tanto de estudiantes extranjeros en las universidades norteamericanas como de estudiantes norteamericanos en el extranjero. De los 564.766 nuevos estudiantes instalados en los Estados Unidos la mitad proviene de países asiáticos, lo que ilustra su política de invertir en su futuro. Pero fue Argentina quien tuvo este año el mayor incremento entre todos los países, el 53 %; le siguió China con el 38 % y Brasil con el 28 %. México registró 13.931 estudiantes, un aumento del 7 % frente al año anterior. Por su parte, el 45 % de los estudiantes norteamericanos que estudian fuera eligió Europa, buena parte de ellos España, si bien demostraron interés creciente por Chile y Argentina.

Uno de los cambios más intensos en las universidades de los Estados Unidos es su extraordinaria internacionalización actual. El estudiante de hoy cruza cada vez más fronteras como parte misma de su educación, y su identidad es un proyecto bilingue, pluricultural y global. Estos muchachos son verdaderos ciudadanos de la cultura trasatlántica. Suman las orillas y los idiomas pero también las demandas de nueva información.

El gran desafío de este comienzo de siglo para nosotros, educadores y comunicadores, es sintonizar con esta nueva cultura atlántica (a la que podemos definir como un renovado espacio de producción de saberes, estilos y lenguajes), la que constituye casi otro continente, entre Norte y Sur, Este y Oeste, creado por la lectura, los medios de comunicación, la tecnología de la información y el tiempo digital. Los estudiosos del futuro aseguran que estamos ya ante un nuevo sujeto, gestado por el intenso intercambio informativo. Algunos piensan que en lugar de sujetos deberíamos hablar de agentes, porque actúan desde agencias de poder proyectivo y funcional. Estos sujetos del intercambio se adelantan a nuestros métodos, ofertas y hábitos; pero como verdaderos agentes culturales, al hacerlo nos ponen al día.

Por lo pronto, en el actual diálogo trasatlántico empezamos a superar, entre todos, las distancias arcaicas y artificiales entre las literaturas española y latinoamericana. El lector pasa por fin de una a otra cultura con libertad porque sabe que en ambas, juntas, el español se ha hecho mundial. Este español atlántico incluye también a los Estados Unidos, donde se habla un español panhispánico, que no se confunde con el Spanglish (variante de contacto pasajero); cuya riqueza, justamente, se produce en la suma y la mezcla, típicas de esta cultura transfronteriza. De modo que hoy estudiamos el barroco como mutuo, la tradición cervantina compartida, las vanguardias y los exilios dialogados; y la novela y el cine, el nuevo periodismo y el arte, en intercambios de ida y vuelta. Leídas entre una y otra orilla, las obras del español se nos revelan bajo nueva luz —aleatorias, desplegadas, procesales—. La próxima edición del Quijote de la RAE se habrá de beneficiar, sin duda, del estudio que documente su extraordinaria vida americana.

Es esta geotextualidad lo que está convirtiendo a la universidad en un campo de experimentación cultural. Nos preguntamos ahora, ¿por qué un profesor tiene que pasar la vida en una sola universidad? ¿No deberíamos intercambiar clases, cursos, estudiantes, en un aula virtual, periódica e interdisciplinaria? Tendremos que compartir cursos con colegas de otros países para reinventar la enseñanza. Las universidades mexicanas están diseñando el nuevo horizonte. El Tecnológico de Monterrey ha definido el objetivo de su tarea como la creacion de ciudadanía. La UNAM se define como laboratorio social del país. La Universidad de Guadalajara viene tramitando un campus en Los Angeles.

Para esta generación del relevo nos faltan mejores libros de texto de enseñaza del español; en la mayoría de ellos las mujeres todavia aparecen como ciudadanos de segunda clase. Nos faltan los clásicos españoles y latinoamericanos en ediciones que no lleven prólogos más largos que los mismos textos. Pero tambien libros nuestros en ediciones bilingues, porque debemos hacer un mejor trabajo con nuestros bienes culturales, que no son monumentos sino herramientas para rehabitar este mundo como plural. Pero, hay que reconocerlo, la economía del español sigue siendo mejor negocio para otros.

Los trabajadores mexicanos que acaban de enviar a sus familias 6.018 millones de dólares el primer trimestre de este año, carecen de un escenario comunicativo más allá de las radios regionales que los acompañan. En el futuro, sus hijos contarán con una universidad iberoamericana. Los linguistas han desarrollado la disciplina del «Heritage Spanish» para los hijos de los migrantes, que buscan recuperar la pérdida de su lengua. Es cierto, el mundo hispánico resiste la más feroz violencia xenofónica, racista, policial, antimigratoria y criminalizadora, propagada incluso por la CNN, lo que pone en duda al sentido del país y en tensión a los derechos humanos. El año pasado murieron cada día dos trabajadores emigrantes intentando cruzar la frontera. Pero contra todas las razones en contra, los hispanos siguen votando para mejorar el país y pertenecen a cualquier alternativa plenamente democrática. Considerando su pobreza y su ética, uno sólo puede concluir que son una fuerza histórica que aún si pierde todas las batallas habrá de ganar la guerra.

De modo que la producción cultural deberá alcanzar a estos pueblos del español migratorio, hecho tanto de trabajadores como de estudiantes. Requieren ambos de textos clásicos como de los más nuevos. Sus sagas, sus imaginarios, se alimentan no de la repetición sino de las variables de la diferencia.

Insisto en que la universidad española tendría que ser más acogedora de su interlocutora atlántica, la cultura latinoamericana. Parece absurdo, pero los libros latinoamericanos se leen más en las aulas norteamericanas que en las españolas. Son una minoría los profesores que los incluyen en sus cursos, a pesar del interés de sus estudiantes. Es un anacronismo que en Barcelona (la capital de la literatura latinoamericana) no exista una sola cátedra de literatura hispanoamericana. No debe extrañarnos que tantos jóvenes españoles que no encuentran plaza en el sistema universitario, pero tampoco ya en los institutos de enseñanza media, busquen emigrar como estudiantes a los Estados Unidos. Son, me parece, una nueva España peregrina.

La producción de bienes y valores que generan no pocas universidades de ambas orillas del Atlántico (tanto como los programas del Instituto Cervantes, las Academias de la lengua, el sistema editorial, los medios de prensa y la tecnología de la información), ha empezado a configurar un campo cultural hispánico, el cual requiere todavía de articulaciones críticas y fluidas con la esfera pública, ya que la cultura atlántica del siglo XXI se hará en español gracias a sus distintos públicos.

Quienes leen son los más jóvenes. Mientras lo sigan haciendo, el español seguirá siendo parte del futuro.

Paisaje hispano

• El idioma español figura como una pieza importante en el panorama cultural de la América de hoy. Numerosos hispanos suman su presencia en la lista de las universidades norteamericanas.

• A partir de ese escenario multicultural y pleno de diversidad, los lingüistas han desarrollado una disciplina llamada heritage spanish o español de herencia, dirigido a los hijos de migrantes que intentan recuperar su lengua materna.

• Aunque parezca asombroso, en Barcelona, que es el centro editorial más importante para la literatura latinoamericana, no existe una cátedra dedicada a esa escritura.

• Hoy se puede asegurar que la configuración de un campo cultural hispánico es un hecho, y que gracias a ello la cultura atlántica del futuro se halla marcada por la lengua española, que diariamente acumula hablantes, lectores y defensores en distintas regiones.

Material proporcionado por la Cátedra Alfonso Reyes del ITESM

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: