Noticias del español

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| Leticia Molinero, presidenta de la Comisión del Cibersitio y copresidenta de la Comisión Anle-GobiernoUSA
Revista Glosas de la ANLE. Volumen 7, número 3.
Abril del 2010

HACIA LA NORMA LINGÜÍSTICA DEL ESPAÑOL DE LOS ESTADOS UNIDOS

La Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) se plantea ahora la tarea fundamental de determinar la norma lingüística del español de los Estados Unidos. Los primeros pasos hacia esta determinación se originan a raíz del convenio firmado entre la ANLE y la Administración de Servicios Generales (GSA), la entidad administradora de GobiernoUSA.gov, el portal internético en español del gobierno de los Estados Unidos. A partir de las consultas emanadas de ese portal, se nos plantea la tarea urgente de responder directamente al país. Esta no es la única forma en que la Academia se va a plantear la determinación de la norma lingüística, pero es la primera y la más inmediata.


El español de los Estados Unidos puede considerarse desde una amplia gama de perspectivas, desde la informalidad oral del Spanglish o espanglés hasta la formalidad verbal escrita de las comunicaciones y de la información de los sectores público y privado. Desde esta segunda perspectiva, consideramos que debe iniciarse la tarea de determinar la norma lingüística, porque es en el idioma formal donde se pueden aplicar más acertadamente los criterios indicados por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

Ahora bien, dado que en los Estados Unidos casi toda la información redactada en idioma español procedente del sector público y del sector privado es producto de traducción, es pertinente abordar la determinación de la norma lingüística desde esta perspectiva. Por lo tanto partimos del supuesto de que la traducción es la actividad principal que establece las pautas del español de los Estados Unidos.

La aproximación hacia la norma lingüística desde el punto de vista de la traducción gira en torno a tres conceptos centrales: 1) la determinación de la norma lingüística del español de los Estados Unidos conforme a las pautas académicas, 2) el concepto de traducción como función comunicativa, y 3) la aplicación del principio de funcionalidad operativa de la traducción a fin de que ésta se constituya en comunicación eficaz.

Estas caracterizaciones constituyen unos primeros pasos para establecer la capacidad comunicativa del español de los Estados Unidos en las comunicaciones formales. Por lo tanto, se presentarán y analizarán en forma categorizada las geovariantes lingüísticas y extralingüísticas que constituyen los elementos básicos del español de los Estados Unidos. Se expondrá e ilustrará mediante ejemplos el principio de la funcionalidad operativa como herramienta necesaria para integrar los factores lingüísticos y extralingüísticos con miras a lograr la comunicación eficaz del mensaje. Se analizará un caso real, reciente y controvertido, que representa claramente la necesidad interna que suele diferenciar al español de los Estados Unidos del español general o internacional. El reconocimiento de estas geovariantes lingüísticas propias constituye los cimientos sobre los cuales descansará el edificio de la norma lingüística del español de los Estados Unidos.

EL ESPAÑOL DE LOS ESTADOS UNIDOS

El «español de los Estados Unidos» es una denominación que suele suscitar incomodidad y reticencia, debido fundamentalmente a la percepción internacional del español estadounidense, que consiste en reducirlo al espanglish, fenómeno conocido en todo el mundo por expresiones cómicas y ridículas como «vacunar la carpeta» (del inglés 'to vacuum the carpet' o sea limpiar la alfombra con la aspiradora); «deliberar groserías», (del inglés 'to deliver groceries' o entregar comestibles a domicilio); «la troca» (del inglés 'the truck' o el camión); «el rufo» (del inglés 'the roof' o el tejado o techo) y otras por el estilo. Asimismo, esta denominación, si bien por lo general se refiere al inglés hablado, también sufre de la mala fama que ha adquirido el español escrito en Estados Unidos debido a la publicación y difusión de traducciones totalmente ineptas realizadas por personas ajenas a la profesión.

Sin embargo, al margen de los extremos del fenómeno del habla por contacto de lenguas y de las malas traducciones, se puede caracterizar un español de los Estados Unidos, con geovariantes lingüísticas (Ref.1) y extralingüísticas propias, que adquiere derecho de americanismo y encaja perfectamente dentro de la unidad del español. Nos referimos al español de las comunicaciones, de la información, es decir al español escrito o programado (radio, televisión) que, en este país, es mayormente producto de traducción. Este es el español formal que recibe a diario el público.

Caracterización del español de los Estados Unidos por la Academia Norteamericana

En primer lugar, resulta necesario informar acerca de la nueva relevancia de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) para las comunicaciones en español en los Estados Unidos. En el año 2008, al producirse un cambio en el cuadro de autoridades de nuestra Academia se hizo posible plantear por primera vez la necesidad de responder directamente a los problemas que enfrenta el español en nuestro país.

Una parte importante de esta nueva orientación de la Academia se manifiesta en el acuerdo de colaboración firmado este año entre la ANLE y la U.S. General Services Administration (GSA) en relación con gobiernoUSA.gov, el portal internético en español del gobierno de los Estados Unidos de América. Mediante este acuerdo, la ANLE se constituye en asesora en materia de idioma español para todas las publicaciones internéticas del gobierno de los Estados Unidos. Éste es un paso muy importante hacia la normalización y unificación del lenguaje de las comunicaciones estadounidenses en español.

Una misión fundamental de la ANLE es conocer, investigar y orientar normativamente el español de los Estados Unidos a fin de que, teniendo en cuenta las geovariantes lingüísticas y extralingüísticas que adquiere en este país, se mantenga dentro de la unidad del español general. Esto permite que el estadounidense hispanohablante, a quien vamos a denominar aquí «hispanounidense», en reconocimiento de un neologismo propuesto recientemente por nuestro director, Dr. Gerardo Piña Rosales, pueda mantener un nivel de comunicación en español funcional y operativo dentro del país de acogida y también a nivel internacional. Con este fin, nos parece de especial necesidad en nuestras publicaciones dirigidas al hispanounidense el uso de los estadounidismos con mención de lo que se considera de norma en el español general.

Esta tarea de caracterización del español de los Estados Unidos responde a los preceptos marcados por la ASALE (Ref. 2):

«Una tradición secular, oficialmente reconocida, confía a las Academias la responsabilidad de fijar la norma que regula el uso correcto del idioma.

Se consideran, pues, plenamente legítimos los diferentes usos de las regiones lingüísticas, con la única condición de que estén generalizados entre los hablantes cultos de su área y no supongan una ruptura del sistema en su conjunto, esto es, que ponga en peligro su unidad».

La ANLE ha participado en la elaboración del Diccionario de Americanismos (DA) como parte de un proyecto de la ASALE. En la planta del DA se define esta obra como «… un diccionario dialectal –del español de América– y diferencial con respecto al español general».

En el DA existe una designación o marca especial para la atribución de términos procedentes de Estados Unidos: el diptongo EU.

Si bien el aspecto dialectal recoge términos del habla que consideramos innecesario transferir al español de las comunicaciones escritas, también recoge algunas de las inevitables transformaciones de palabras de la esfera de los hablantes cultos que aquí adquieren un nuevo significado por convivencia estrecha con el inglés, como veremos más adelante.

Puede decirse que ya en el Diccionario de Americanismos se dan unos primeros pasos orientados a otorgar carta de ciudadanía al español de los Estados Unidos.

Perspectivas sobre el español de los Estados Unidos

Es mucho lo que se ha escrito sobre los diversos aspectos de nuestro idioma en este país, como lo atestigua la nueva Enciclopedia del español en los Estados Unidos, de más de 1000 páginas. La publicación de la Enciclopedia refleja la convicción fundamental de que el futuro del español depende de la forma en que éste evolucione en los Estados Unidos.

«La Enciclopedia del español en los Estados Unidos es un volumen colectivo que aglutina diferentes enfoques sobre un único argumento: el futuro de la lengua española reside en comprender su presente en un territorio y en un país concreto, los Estados Unidos.

«La población hispana residente en este país se ha convertido ya en la décima potencia económica del mundo. Su poder adquisitivo se ha duplicado en los últimos años y, como consecuencia de ello, su valor estratégico en la vida pública americana empieza a ser determinante». (Ref. 3)

Sin embargo, no todos los autores coinciden con esta perspectiva. A continuación se citan dos ejemplos publicados en la Enciclopedia que llegan a conclusiones opuestas.

El profesor Ricardo Otheguy, investigador lingüista de la City University of New York, en un artículo muy sustancioso titulado «El llamado espanglish» (Ref. 4) expresa que:

«…el vocablo espanglish se encuentra entre los términos más desafortunados y que más contribuyen a que se desconozca, en amplias franjas del mundo hispanohablante, la situación real del español en los Estados Unidos.»

Coincidimos con el profesor Otheguy en que el espanglish es un fenómeno inevitable en el contacto de lenguas, pero que no representa todo el español de los Estados Unidos, y agregamos que éste se nutre también de un enorme caudal de idioma escrito, tanto en la pujante literatura de los hispanounidenses como en la enorme cantidad de información escrita que afecta a todas las esferas de la vida común.

El profesor Otheguy presenta también otra caracterización del español de los Estados Unidos como «la lengua de pocos nietos», atribuyéndolo a un fenómeno de inmigración: por la tercera generación de inmigrantes, la lengua principal es ya el inglés, mientras que el español se empieza a perder. No descuenta este autor la posibilidad de que, si se terminara la inmigración, desaparecería el español de los Estados Unidos.

En contraposición con esta postura, el profesor Gonzalo Navajas (UCLA, Irvine), académico correspondiente de la ANLE, en su artículo titulado «El español estadounidense y la nación cultural global» (Ref. 5), caracteriza al español de los Estados Unidos como una «transnación cultural hispánica que responde a la cultura global actual, y que se refuerza continuamente por el valor identitario de la lengua común». Asimismo destaca que:

«La lengua, en este caso, adquiere dimensiones más abarcadoras de las que les son propias habitualmente. Se constituye en un macrocontexto o ámbito cultural que es excepcionalmente comprensivo porque carece de fronteras determinadas y su naturaleza es indeterminada y flexible. En perfecto estado de definición de ese modo, el español norteamericano emerge como una patria o nación cultural que, aún siendo abstracta y sin una referencialidad objetiva y específica, produce unos vínculos poderosos entre aquellos que la constituyen».

(…)

«Lo que los une no es una historia política común sino una trayectoria cultural presente y crecientemente futura a partir de un vínculo lingüístico compartido».

Cabe destacar que estos autores, desde perspectivas casi opuestas, coinciden en sus conclusiones al afirmar que existe un español de los Estados Unidos.

[…]

Para leer el artículo completo:

Glosas. Volumen 7, número 3. Abril del 2010

(http://www.anle.us)

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