Noticias del español

| Álex Grijelmo (El País, España)

Hacer «spoiler», vaya novedad

Sorprende que el anglicismo llegue ahora, después de tantos años en los que siempre hubo idiotas que nos contaban el final.

Los anglicismos van y vienen, y a veces se quedan. Cuando sucede esto último, suelen pagar al genio del idioma el peaje de su adaptación gráfica al español, lo cual les da derecho a desarrollarse y formar familia. Por ejemplo, football se transformó en “fútbol” y procreó “futbolista”, “futbolístico” o “futbolero”. Nada que oponer ahora a esa voz que cubrió una casilla que estaba vacía (aquello del “balompié” se alentó cuando el sitio ya estaba ocupado).

Sin embargo, llama la atención que circulen hoy tantos vocablos que dan codazos a expresiones previas más comprensibles y descriptivas. Quizás en su aceptación influyó el complejo de inferioridad de quien pronuncia palabras de un idioma que considera superior al propio; pero también se puede incurrir en ese tipo de anglicismo por contagio, desinterés o disipación.

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