Noticias del español

| | | |

| Luz Nereida Pérez
Claridad, Puerto Rico
Del 20 al 26 de marzo del 2008

HABLEMOS ESPAÑOL: ¿MASCULINO O FEMENINO?

Recientemente publicamos en este espacio una columna que titulamos Alertas lingüísticos. Seguidamente recibimos un mensaje de uno de nuestros lectores observadores, curiosos y conocedores para precisamente alertarnos de que, aunque le habían parecido muy acertados los temas, él la hubiese titulado Alertas lingüísticas y no, lingüísticos. ¡Bingo! Acababa de surgir un tema para este espacio.


Según el Diccionario de la Real Academia Española, el vocablo alerta es de género femenino, por lo que desde ese punto de vista el lector, indudable conocedor del idioma, tenía razón. Ahora bien, el Diccionario panhispánico de dudas dedica un inciso al sustantivo alerta, que en ocasiones puede ser adjetivo y en otras funciona como adverbio. Nos señalan en esta fuente que el origen del vocablo está en la expresión italiana all’erta que era utilizada por el ejército para poner a los soldados en guardia cuando se aproximaba un ataque. Indican más adelante que el sustantivo alerta, cuando se refiere a aviso o llamada de atención para prevenir, puede utilizarse tanto en su forma masculina como en la femenina, aunque predomina el uso femenino.

Son muchas las voces en nuestro idioma que tienen género ambiguo y pueden, por tanto, utilizarse en su género masculino o en el femenino. Así ocurre con el dinamola dinamo, que no sólo tiene los dos géneros, sino que también puede escribirse y pronunciarse en forma llana –dinamo- o en forma esdrújula –dínamo. Los diccionarios de dudas resaltan que se prefiere su uso en género femenino y en forma llana: la dinamo. El femenino se justifica por esta palabra surgir del acortamiento de la expresión máquina dinamoeléctrica. Y su forma llana proviene de que la primera parte del concepto dinamoeléctrica sería llana. El uso esdrújulo responde al origen griego de la palabra (dýnamis). El Diccionario panhispánico de dudas indica que en España prevalece el uso femenino y en América el masculino aunque resaltan que, por encima de esa realidad de uso, se recomienda el uso femenino.

Otra palabra de doble género es tiroides. En los diccionarios y textos científicos suele aludirse a tiroides como de género masculino: el tiroides. Manuel Seco señala en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española que se usa frecuentemente como sustantivo masculino, pero que hay quien lo feminiza por sobreentenderse la referencia a la glándula, que es voz femenina. El Diccionario panhispánico de dudas aduce que en España se utilizan ambos géneros, pero que en América prevalece el femenino: la tiroides.

Así también ocurre con la voz de procedencia árabe azúcar, que puede utilizarse tanto en su sentido masculino -el azúcar- como en el femenino –la azúcar-. En el plural se usa más en género masculino: los azúcares. Cuando se le aplica un adjetivo, éste puede ser femenino, aun cuando se aluda al sustantivo en su género masculino: el azúcar negra, el azúcar moscabada.

¿El sartén o la sartén? Resulta curioso el que la palabra sartén en España sea primordialmente masculina y que el género femenino lo aplican solamente en el habla popular de algunas regiones. En América, sin embargo, se alterna en darle uno u otro género, aunque prevalece el masculino: el sartén.

Otra voz que aparenta tener dos géneros es mar. En el uso general el mar es un sustantivo masculino. Los marinos y pescadores lo feminizan y suelen decir: la mar alta mar, hacerse a la mar. También se utiliza en su forma femenina en la poesía y en la frase la mar de interesante, donde la mar indica abundancia.

En apariencia el sustantivo radio parece tener también dos géneros, pero en realidad se refiere a dos cosas diferentes. Si se alude al radiorreceptor, que es la caja electrónica que reproduce los sonidos, entonces es el radio. Si nos referimos a la radiodifusión, que es el medio de transmisión, entonces es la radio. Es decir, prendemos el radio para escuchar la radio. De igual modo, tenemos un televisor para ver la televisión.

Finalmente, y aunque sin mayor trascendencia incluimos al vocablo tanga. La palabra tanga procede del tupí o tupí guaraní, que es lengua de los indígenas que habitaban la costa de Brasil cuando llegaron los portugueses a esas tierras de América del Sur. Es una pieza de baño que solamente cubre la parte genital y por detrás lleva una cinta estrecha. Indica el Diccionario panhispánico de dudas que se alude a ella primordialmente por su género femenino (la tanga), pero en España prevalece el masculino (el tanga).

También puede decirse el vodka o la vodka -también puede escribirse vodca, pero no es muy común-. En este caso prevalece el uso masculino -el vodka- y es minoritario el femenino. Son igualmente de género ambiguo: el armazón y la armazón, el dracma o la dracma (moneda griega), de la cual se favorece, por etimología, el género femenino. Pero no ocurre igual con el cólera o la cólera, el editorial y la editorial y otras palabras, donde el género determina significados distintos.

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: