Noticias del español

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| Inés Izquierdo Miller
laprensa.com.ni, Nicaragua
Martes, 21 de abril del 2009

HABLEMOS DEL IDIOMA: UN BUEN DISCURSO

Hablar en público es un reto que no todos aprueban.


Hablamos mal. Es la verdad. No hay esmero y por ende no se observa profesionalismo en las nuevas generaciones de comunicadores sociales.

Algunos dueños o directores de medios andan buscando caras bonitas y olvidan que un noticiero no es un certamen de belleza, y al final es la credibilidad la que está en juego.

De ahí la importancia que tiene preparar mejor en las aulas universitarias a los futuros profesionales. Se necesita dimensionar bien la importancia de escribir y hablar correctamente el idioma español.

Hay que dar más horas a las asignaturas encargadas de esa misión, hay que ofrecer más clases de redacción, estilo, ortografía, gramática, oratoria, etc.

Cuando impartí en la UAM el postgrado de «Cómo Hablar en Público» pude apreciar cómo muchas personas con serias deficiencias en la expresión oral, mejoraban sus presentaciones después de un mes de intensos talleres prácticos.

Sobre oratoria debemos recordar que el obstáculo principal que impide a veces hablar con fluidez es el miedo escénico, que en ciertos casos llega a ser terror escénico. En el curso que impartí, al inicio algunos participantes no podían ni articular una palabra debido al nerviosismo. La inseguridad, el escaso dominio del tema y el desconocimiento del auditorio generan este miedo.

De ahí que la principal recomendación es prepararse bien, si se domina el contenido se podrán hacer maravillas. Esa seguridad se transmite al público, que además espera ver a alguien con ecuanimidad y sin estar ceñido a un papel.

Dar matices, inflexiones a la voz, usar preguntas retóricas e intercalar alguna anécdota o experiencia personal son recursos que facilitan el vínculo con el auditorio y evita los bostezos. Antes de subir a la tribuna o escenario debemos revisar nuestra ropa, peinado, botones, corbatas, etc. y aclararnos la voz para no empezar a mirarnos y a toser cuando ya estamos frente a quienes nos escucharán.

Debe hablarse con un lenguaje apropiado al nivel académico del público, además considerar el tiempo que disponemos, la cantidad de personas, el tamaño del local, si estarán de pie o sentados y el momento cuando hablaremos. No es lo mismo ser el primero, que el último.

Estos breves comentarios pueden ayudarlo, pero deben además preparar su discurso con tiempo, revisarlo bien y ensayarlo de varias formas, por ejemplo ante el espejo para verse, con un amigo y si es posible ensayar en el lugar donde hablarán para visualizar bien todo el entorno antes de la presentación.

Recordemos que la oratoria es un arte y podemos dominarlo.

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