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| Inés Izquierdo Miller La Prensa (Nicaragua) Martes, 12 de agosto del 2008

HABLEMOS DEL IDIOMA: LENGUAJE DE LAS CONSULTORÍAS

En mi labor como correctora me he encontrado muchas veces revisando algún informe realizado por un consultor determinado.


Me ha llamado la atención cómo esos expertos en desastres, género o educación cometen gravísimos errores de redacción y ortografía. Y no me refiero a la terminología importada de otros idiomas que a veces nos imponen muchos organismos no gubernamentales, sino a problemas mayores.

Dejo a un lado el uso descabellado de la arroba para indicar presencia de género, al igual que la letanía angustiosa de niños y niñas, las y los jóvenes, etc.

Estoy hablando de errores graves de ortografía y redacción. Mal uso de los signos de puntuación, carencia de tildes en las sílabas tónicas que lo requieren, cambio de letras o de palabras, pueden escribir algo así como «a ser» en vez de «hacer».

Uno de los requisitos que se debe exigir en los términos de referencia de una consultoría es que el contratado demuestre un uso excelente del idioma español, tanto oral como escrito, pues en ocasiones observo esta exigencia para un idioma extranjero, entonces ¿cómo no exigirlo con nuestra lengua materna?

De todas formas como la idea es que podamos emplear mejor nuestro idioma voy a ofrecer algunos consejos esenciales para consultores interesados en presentar buenos informes, validaciones o sistematizaciones.

Lo primero que puede solicitar es una propuesta escrita del proyecto, para así finalizar el acuerdo verbal y definir los productos a entregar en el tiempo establecido y los plazos de pago. Ésta será la base del contrato a firmar.

Una buena propuesta debe utilizar un estilo claro, directo y amistoso, es la presentación de uno como profesional, por ello se debe velar porque tenga orden lógico en las ideas y estructura bien definida.

En ocasiones el organismo o empresa exige en sus términos de referencia una estructura dada, sino es así, entonces pueden trabajarse los siguientes aspectos:

Introducción, donde indique su propósito. Trasfondo de la situación por la cual se genera la consultoría. Objetivos, redactados de forma exacta y precisa. Metodología del estudio. Problemas potenciales. Etapas del proceso y calendario del producto. Descripción del producto terminado. Información sobre costos y forma de pago.

Cada vez son más las personas que deben licitar para conseguir empleo como consultor, y así garantizar un salario decoroso por algunos meses.

La próxima vez que usted licite para presentar un proyecto, no olvide velar por el uso correcto del idioma español en cada uno de los documentos a entregar, de esa forma estará garantizando que lo valoren como un defensor de nuestra lengua materna. Tal vez le adjudican mejor puntaje y gana la convocatoria.

Ser consultor no significa ser destructor del idioma. No olvide eso nunca y defienda su posición con cortesía y respeto.

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