Noticias del español

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| Inés Izquierdo Miller
La Prensa, Nicaragua
Martes, 15 de agosto del 2006

HABLEMOS DEL IDIOMA: LAS CONTRACCIONES

En nuestro idioma hay pocas contracciones, a diferencia de otras lenguas donde existen más.


Entramos al tema de las contracciones, y no me refiero al trabajo de parto para tener un hijo, sino a las del idioma español, éstas últimas son menos dolorosas y más fáciles de usar.

Llamamos contracción a la figura de dicción que facilita formar una sola palabra integrada por otras dos, donde una termina y la otra empieza en vocal, lo cual conduce a eliminar la primera vocal de la segunda palabra.

En el idioma español los casos más habituales son al (a + el) y del (de + el) aun cuando tenemos otros casos como doquiera (donde + quiera)

Hay que hacer la salvedad de que si el artículo forma parte del nombre propio de un país, obra artística, publicación, etc. no se puede realizar la contracción, bajo ningún concepto.

Estos son algunos ejemplos donde no se puede hacer la contracción: «Malva venía de El Salvador», como pueden observar no pongo venía del Salvador, lo cual es un disparate porque el artículo «El» es parte del nombre de este país, por tanto, además de escribirse con mayúsculas, se pone separado.

Es el mismo caso cuando digo «Mandé un mensaje a El Clarín», no puedo decir al Clarín, ya que me refiero al nombre de un periódico. Tampoco se puede aplicar la contracción cuando, en lugar del artículo el, tenemos el pronombre personal él. Ejemplo: «Lo escuchamos a él esta mañana».

El problema más frecuente se da cuando se separan las contracciones al y del, y se construyen oraciones donde cada una mantiene su independencia. Un ejemplo es: «Se llevaron las flores de el vagón», la forma correcta sería «Se llevaron las flores del vagón».

EL DUEN

Un lector indaga sobre los nicaragüensismos —según la norma— o nicaraguanismo, si es que optamos por el uso. Él está interesado en un diccionario de términos nicaragüenses. Para ello debe buscar el DUEN.

Esas son las siglas de El Diccionario de Uso del Español Nicaragüense (DUEN), donde participaron los académicos Jorge Eduardo Arellano, Francisco Arellano Oviedo, Enrique Peña-Hernández y Róger Matus Lazo.

El DUEN «ha sido la fuente principal del Diccionario Real Academia Española, en lo que respecta a la inclusión de vocablos peculiares del habla nica», según afirma el director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Jorge Eduardo Arellano.

Aunque estuvimos buscando una edición digital en Internet, no pudimos encontrarla, así que el señor Ángel A. Pérez, quien reside en Los Ángeles, California, tendrá que esperar cuando venga de vacaciones a Nicaragua para que se dé una vuelta por las librerías del país a ver si consigue un ejemplar.

Mientras, estoy tratando de contactar a los miembros de la Academia Nicaragüense de la Lengua para que lo ayuden en su interés de indagar sobre el origen de ciertas palabras, tal vez tiene suerte y lo ayudan en su afán lingüístico.

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