Noticias del español

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| Inés Izquierdo Miller
La Prensa (Nicaragua)
Miércoles, 24 de septiembre del 2008

HABLEMOS DEL IDIOMA: EL ORIGEN DE LOS VÁNDALOS

Esta palabra tiene una historia muy remota, vinculada a acciones destructivas.


En los últimos días el término vándalo ha aparecido en varios medios de comunicación, al referirse a los hechos ocurridos en León.

Una lectora, Miriam Díaz, escribió preguntando cuál era el origen de esta palabra y qué significa.

Comenzaremos que los vándalos eran un pueblo de Europa central, localizado en lo que es actualmente Alemania y Polonia. El nombre de vándalos lo adquirieron al fusionarse en esta época con otras tribus.

Vándalo, según algunos documentos, puede tener dos significados, pues puede interpretarse como «los que cambian» y «los hábiles», mientras que su otro nombre, lugios o legiones se interpreta como «mentirosos» y «confederados».

Con respecto a la política de la monarquía vándala fue sobre todo defensiva. Fundamentalmente se dedicaban a amedrentar a sus más inmediatos enemigos: la propia nobleza bárbara y la aristocracia provincial romana.

Todo este desgaste condujo a la desatención social y al descabezamiento político que afectó a las mismas estructuras administrativas, lo cual condujo a su ruina, pues aunque Genserico (428-477), considerado fundador del Reino vándalo, puso las bases de su éxito, también creó las de su decadencia.

En el año 477, saquearon la península itálica, incluyendo Roma. Pero este poder militar necesitaba reyes fuertes, y no los hubo en los sucesivos monarcas, y su poder se fue extinguiendo, sobre todo por su oposición a la Iglesia católica, a quien confiscaron sus bienes, lo mismo que a los nobles, a quienes se oponía tanto que en el 442 les aplicó una sangrienta purga, y el dictador alentó una nobleza de servicio adicta a su persona y a su familia, estos seguidores eran favorecidos con valiosas donaciones.

El fragor destructivo de los vándalos era tan grande que su nombre terminó siendo aplicado a quien comete actos graves contra la propiedad ajena.

A fines del siglo V los vándalos ya no podrían superar su profunda crisis. El rey Hilderico, viendo que la política de oposición a la Iglesia católica, sólo conducía al fin de su pueblo, intentó un acercamiento y les devolvió sus propiedades. Pero este gesto incubó el descontento de sus soldados, quienes lo asesinaron, para así nombrar en el año 530 a otro rey, que siguió con la política opositora contra el clero católico.

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