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Viernes, 31 de julio del 2009

HABLAR MAL PARA INTEGRARSE

Un estudio andaluz revela que los jóvenes utilizan un lenguaje violento y agresivo para sentirse parte de un grupo. Son conscientes de esta actitud y recurren a ella en función del contexto en el que se encuentren.


Los jóvenes hablan mal y con agresividad para sentirse parte del grupo. Así lo revela un estudio realizado por el grupo de investigación Argumentación y Persuasión en Lingüística de la Universidad de Sevilla (US), que apunta al uso de un lenguaje violento por parte de los adolescentes con el objetivo de integrarse.

«Los jóvenes usan frases agresivas, en muchas ocasiones para crear grupo, consideran lo descortés como un camino para integrarse y distinguen perfectamente, en su mayoría, esta actitud, con quién hablan y cómo hablan según el contexto en el que se encuentran», según revela el estudio, enmarcado en el Proyecto de Excelencia 'La violencia verbal y sus consecuencias sociales', dotado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa con 121.700 euros.

En este sentido, el proyecto pretende describir la realidad y las situaciones lingüísticas de los españoles para mejorar las relaciones sociales a través de la Pragmática, que estudia la lengua en su contexto.

Según explicó la directora del proyecto, Catalina Fuentes, el inicio de estudio coincide con la proliferación en las televisiones de las tertulias, especialmente del corazón, «en las que se producía un contrasentido lingüístico, porque para comunicarse en teoría hay que respetar los turnos de habla». En estos programas descubrieron que la descortesía y el insulto se habían convertido en «la norma de comunicación y en una forma de espectáculo».

Comunicación y política

En este primer ámbito, el de los medios, los investigadores, tras los primeros resultados, alertaron del riesgo de que esos modelos de conversación violenta se trasladen a la sociedad, «se consideren normales, se legitimen como norma, y se pierda la consciencia de que esa no es la forma correcta de comunicarse».

En cuanto al ámbito de la política, «la norma de comunicación en la política es el enfrentamiento y en ese contexto las acusaciones pierden fuerza. Además, depende del rol que juegue cada participante (Gobierno u oposición)», añadió. Fuentes explicó que se trata de un lenguaje «muy formulario, con estructuras estándares, con una retórica que no busca convencer al otro».

Actualmente, según informó en una nota Andalucía Innova, el grupo se encuentra analizando otras líneas, como el lenguaje de las revistas juveniles para chicas, «donde los que escriben no son adolescentes». «Queremos hacer un estudio de cómo cambia el lenguaje con la diferencia de género en el mundo parlamentario o el lenguaje de la publicidad de las ONG, así como el uso de la descortesía en algunos programas de radio», agregó.

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