Noticias del español

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| Redacción
laprensa.com.ni, Nicaragua
Sábado, 18 de julio del 2009

HABLANDO DEL IDIOMA

La columna Hablemos del idioma que Inés Izquierdo escribe para los lectores de LA PRENSA y se publica los martes de cada semana, celebra hoy su décimo aniversario con un evento especial en el centro comercial Metrocentro, de Managua.


Cabe aclarar que la primera columna Hablemos del idioma fue publicada el 8 de mayo de 1999, pero por diversos problemas su décimo aniversario se celebra hasta hoy.

De cualquier modo, nunca puede ser tarde para conmemorar algo tan importante como es una columna de opinión y educación acerca del lenguaje. Como no lo es tampoco para celebrar el esfuerzo tan meritorio de cultivar el buen uso del idioma español, no sólo mediante un artículo periodístico semanal, sino también por medio del proyecto de Excelencia del Idioma que se desarrolla en LA PRENSA bajo la responsabilidad de la misma Inés Izquierdo. Este proyecto tiene diversos componentes y una doble proyección, interna y externa, e incluye una charla idiomática en línea, en la que la señora Izquierdo transmite sus conocimientos e imparte sus enseñanzas sobre el idioma español, al mismo tiempo que ella misma se retroalimenta y enriquece con las opiniones, propuestas y críticas de sus interlocutores.

En realidad, en ningún diario realmente importante puede faltar la información y al menos una columna especializada sobre el idioma. Todo medio escrito que se preocupa por mantener en alto su calidad periodística y por cumplir su función educativa, que es tan importante como la informativa, vela por el buen uso del lenguaje en el mismo periódico y cultiva entre sus lectores las mejores formas de expresión idiomática.

Siempre, desde que existen en el mundo los periódicos escritos se han ocupado de los problemas del idioma y se han preocupado por cultivar el buen lenguaje y la mejor comunicación entre sus lectores y en toda la sociedad. Pero en la época actual esta función ha devenido más importante porque, paradójicamente, los medios electrónicos de comunicación social que se desarrollan impetuosamente y son un símbolo del progreso cultural, técnico y científico de la sociedad y del mundo, por su uso incorrecto sirven también para la degradación del idioma y el empobrecimiento del lenguaje.

De manera que no sólo los centros de educación formal —academias, universidades, institutos y escuelas— sino también las instituciones de educación informal, como son los medios de comunicación y particularmente los periódicos escritos, tienen ahora la enorme responsabilidad de esforzarse más y mejor en la defensa y el enriquecimiento del idioma, en el uso del buen lenguaje y la capacidad de transmitir a la sociedad una cultura idiomática rica y enriquecedora.

En este sentido es importante mencionar al director de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia, quien en la 64 asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que se realizó el año pasado en Madrid, España, denunció que en los países de habla hispana hay en la actualidad «dos desvíos del idioma muy graves, (que son) la vulgaridad y la pobreza lingüística (…), ha habido un empobrecimiento gradual de los comunicadores en el manejo de lo que era el esplendor y la riqueza del léxico, lo que es muy penoso». Y explicó el académico argentino de la lengua que detrás de estas desviaciones idiomáticas «hay un problema de mucho mayor calado», puesto que «el que no tiene posibilidad de hablar con precisión no puede manifestar lo que quiere y es un ciudadano de segunda. No tiene derecho a la libertad de expresión, es cautivo de su propia discapacidad y limitación».

Y como si estuviera refiriéndose expresamente a la situación de Nicaragua, Barcia sentenció, categórico, que «en una democracia no es útil una persona que no es capaz de dialogar, de articularse con el otro; y lo que no sale por la boca, sale por el sopapo, por el palo o por la pedrada».

Precisamente por eso, para hacer uso del lenguaje de la mejor manera posible y para que el periódico cumpla cada vez mejor sus funciones de artesano del lenguaje, educador idiomático y formador de la cultura ciudadana democrática que depende del buen uso del lenguaje, es que existen columnas como Hablemos del idioma cuyo décimo aniversario nos satisface celebrar hoy, y el también exitoso libro de Inés Izquierdo y LA PRENSA que tiene el mismo título, en el cual se reúnen las mejores columnas publicadas y ahora nos complacemos en relanzar.

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