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| Antonio Chicharro
ideal.es, España
Viernes, 13 de junio del 2008

GREGORIO SALVADOR, UNA BIOGRAFÍA MARCADA POR GRANADA

Grgorio Salvador nació en 1927 en Cúllar-Baza (hoy, Cúllar), de cuya habla se habría de ocupar en lo que constituyó su tesis doctoral, de 1953, El habla de Cúllar-Baza: contribución al estudio de la frontera del andaluz, un estudio dialectológico de gran interés por lo que respecta a la metodología y aplicaciones fonológicas, puesto que pasa de la perspectiva histórica a la descriptiva.


Tras la muerte de su madre, que acontece cuando él era muy pequeño, pasa parte de su infancia en Galicia junto a su hermano mayor. Tras la guerra civil, una vez que su padre, casado en segundas nupcias, se establece en la ciudad de Granada en una casa de la calle Niños Luchando —su padre había pasado dos grandes estancias en América, de lo que Gregorio Salvador habla en varios artículos recogidos en Granada: Recuerdos y retornos—, regresa a Andalucía para seguir sus estudios. Así, en junio de 1950, concluye su licenciatura en Filología Románica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.

En dicha Facultad conocerá al catedrático Manuel Alvar, del que será discípulo y con el que colaborará en ambiciosos proyectos de estudio como el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (ALEA). Pasado el tiempo y en colaboración con los profesores Manuel Alvar y Antonio Llorente Maldonado, publicará Textos andaluces en transcripción fonética (1995). Alvar será el que lo oriente por el estudio de las hablas vivas y el que lo inicie en la investigación dialectológica de campo. Durante los cursos 1950-1951 y 1951-1952 será contratado en la Universidad de Granada como profesor ayudante de Gramática Histórica de la Lengua Española. Los restantes cursos académicos, hasta el 30 de septiembre de 1959, será encargado de Lengua Portuguesa y profesor adjunto, por oposición, de Gramática Histórica de la Lengua Española y Gramática General y Crítica Literaria. Son años de intensa formación como lingüista y estudioso de la literatura —como dialectólogo, es el primero, como ha dejado escrito, en pasar del estudio de las dialectologías de las diferencias a las dialectologías de las coincidencias—. Será en esta importante etapa de su vida, concretamente el 24 de octubre de 1953, cuando se doctore en la Universidad Complutense de Madrid, tal como entonces era preceptivo, con la máxima calificación otorgada a su mencionado estudio sobre el habla de Cúllar-Baza. Precisamente, las experiencias de todos estos años de infancia, juventud y formación alimentarán no pocas de las páginas de su libro Granada: Recuerdos y retornos (1996), libro testimonial en el que no sin fina ironía su autor recoge artículos y discursos que tienen que ver con Granada.

Posteriormente, en junio de 1959, casado ya con la profesora Ana Rosa Carazo, gana por oposición la cátedra de Lengua y Literatura Españolas que desempeñará en los Institutos Nacionales de Enseñanza Media de, respectivamente, Algeciras, Cartagena y Astorga. En 1966 oposita a cátedra de Gramática Histórica de la Lengua Española, siendo en la Universidad de La Laguna (Tenerife) donde transcurre la primera etapa de una larga vida profesional como catedrático de universidad, etapa en la que propicia los estudios de semántica estructural que, andando el tiempo, culminarán en la formación de una escuela conocida como «Escuela de Semántica de La Laguna». En 1967 es elegido decano de la Facultad de Filosofía y Letras de La Laguna, cargo que desempeña hasta marzo de 1974. En 1975 se traslada a la Facultad de Filosofía y Letras de Granada donde ocupará la cátedra de Gramática Histórica de la Lengua Española y donde ejercerá una profunda labor de magisterio durante cuatro cursos académicos hasta que, en 1979, consigue traslado a la Universidad Autónoma de Madrid como catedrático de Lengua Española y al año siguiente, pasará a ocupar idéntica cátedra en la Universidad Complutense de Madrid, en la que se jubila en 1986 pasando a ser profesor emérito de la misma. El traslado a Madrid propició sin duda alguna que la Real Academia Española lo eligiera como académico para cubrir el sillón q, letra a la que le dedicará por cierto su discurso de ingreso leído el 15 de febrero de 1987. Ha sido vicedirector de dicha Academia desde 1999 a 2007, en la que ha desarrollado una importante labor en favor del español y en relación con las restantes Academias de la Lengua existentes en Hispanoamérica. Fruto de su constante preocupación por nuestra lengua en tanto que coiné o lengua común en España y en una veintena de países del resto del mundo, con varios cientos de millones de usuarios, son sus numerosos artículos y libros como Lengua española y lenguas de España (1987) y Política lingüística y sentido común (1992), además de su discurso pronunciado en el Senado bajo el título de Situación y futuro de la lengua española el 21 de abril de 1989 incluido en el Boletín Oficial de las Cortes Generales. Senado.

Gregorio Salvador ha desarrollado, pues, estos dos principales frentes de actividad, el de la docencia e investigación universitarias y el específicamente académico, a los que ha de añadírsele el de la creación literaria. En cuanto a su investigación se refiere, conviene añadir que, además de haber realizado y promovido investigaciones sobre las hablas en Andalucía, León y Canarias, fue el primer investigador en España que aplicó las teorías del Círculo Lingüístico de Copenhague a sus no escasos análisis de textos literarios, habiendo dado a la luz trabajos de claro perfil teórico, tales como Estructuralismo y poesía, de 1967, oEl signo literario y la ordenación de la Ciencia de la Literatura, de 1975. Se ocupó también muy tempranamente de los estudios de lexemática o semántica estructural, tal como pone de manifiesto su trabajo Estudio del campo semántico 'arar' en Andalucía, de 1965, y el libro Semántica y Lexicología del español. Estudios y lecciones, de 1985. En cuanto a su obra de creación se refiere, Salvador ha publicado, sobre todo en los últimos años, libros de cuentos y relatos y compilaciones de artículos —ha de destacarse su labor como agudo articulista en la prensa, lo que le ha merecido premios de periodismo como 'González Ruano' y 'Mariano de Cavia', entre otros—, cuyos títulos más destacados son, además del ya citado Granada: Recuerdos y retornos, Casualidades (1994), El eje del compás (2002) y Nocturno londinense y otros relatos (2006).

Durante los últimos años, esta larga trayectoria profesional y de escritor ha sido reconocida en su provincia de origen al habérsele elegido Doctor Honoris Causa de la Universidad de Granada —también lo es por la Universidad de La Laguna—,Académico Honorario de la Academia de Buenas Letras de Granada y, entre otros, Medalla de Honor de la Fundación Rodríguez-Acosta.

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