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| Alberto Mendoza
eltiempo.com, Colombia
Martes, 23 de diciembre del 2008

GENTILICIOS: CIENCIA INEXACTA

Cuando se dice que una persona es caleña se sabe, de inmediato, que es de Cali. Pero si es de Aracataca ¿cómo le dicen? ¿O de Pitalito? ¿O de Armenia?


Los gentilicios esconden enorme variedad de usos. A los de Jerusalén les dicen jerosolimitanos, a los de Aguascalientes, en México, hidrocálidos; a los de Monterrey, regiomontanos. A los paraguayos les dicen paraguas, a los de Santiago, santiaguinos, santiagueños, santiagueros, depende de la ciudad a que pertenezcan. ¿Por qué los de Río de Janeiro son cariocas? Quienes habitamos la Tierra ¿somos terrícolas, terráqueos o terrestres? Los gentilicios conforman una ciencia notablemente inexacta.

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi y la Sociedad Geográfica de Colombia entregan este fin de año el Diccionario de gentilicios colombianos. Complementa el gran Diccionario geográfico. El autor, Eufrasio Bernal Duffo, es ingeniero geógrafo de amplia experiencia. Entregó un trabajo que nos lleva a dimensiones desconocidas, a nombres y lugares de singular complejidad. Informa que, sobre la materia, en Colombia, solo se conoce una obra, la de Roberto Restrepo, publicada en 1954 por el Banco de la República.

La palabra gentilicio viene de gente. Se origina en el topónimo, 'nombre del lugar de origen de una persona o de su nacionalidad'. El resultado no es lineal, da saltos y sorpresas producto de variadas relaciones entre grupos humanos, percepciones culturales diversas, formas diferentes del ser, de identificación, de pertenencia. Es claro que a alguien de Cartagena le digan cartagenero; a los de Tunja, tunjanos; a los de Cúcuta, cucuteños. Pero el asunto no es tan sencillo cuando se trata de otros casos. Los de Aracataca, por ejemplo, son cataqueros, los de Pitalito, laboyanos, los de Armenia, cuyabros.

Los gentilicios suelen denunciar intencionalidades, desvíos, intentos despectivos, afectos, chistes, xenofobias, incluso ofensas. Desfiguran normas de conformación. A los del Espinal (Tolima) les dicen pelachivas, a los de Chaparral, caratejos; a los bogotanos, rolos o cachacos; a los huilenses, opitas. En Colombia hay pingos, toches, cascareros, cotudos; encontramos paisas, corronchos y raizales. En otras partes hallamos yanquis o gringos (son los estadounidenses); les dicen americanos, que lo somos también los demás. Hay ticos en Costa Rica, nicas en Nicaragua, manitos o aztecas en México, charrúas en Uruguay. Gentilicios xenófobos o despectivos son chapetón para españoles, gabachos para franceses, sudacas para suramericanos. El Diccionario de gentilicios contribuye a la colombianidad, refuerza nuestra identidad, incrementa el acervo cultural de la nación. Bienvenido.

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