Noticias del español

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| Manuel Corrales Pascual, de la Academia de la Lengua
hoy.com.ec, Ecuador
Miércoles, 2 de diciembre del 2009

GAZAPOS Y TROPEZONES: GENTE

En un artículo periodístico, uno de mis lectores leyó esta frase: «La gente sabe el camino. Ellos lo transitan todos los días».


Ella me hizo dos preguntas. Primera: ¿La palabra gente no es un vulgarismo? Segunda: ¿Cómo se explica, en la citada frase, la transición de gente a ellos? ¿No habrá una mala concordancia? ¿Qué es un vulgarismo? El Diccionario académico lo define así: 'dicho o frase especialmente usada por el vulgo'.

¿Y quién es el vulgo? El mismo Diccionario: (1) 'el común de la gente popular', (2) 'Conjunto de las personas que en cada materia no conocen más que la parte superficial'.

Tiene, pues, el término vulgo un cariz un tanto despectivo: constituyen el vulgo los ignorantes, las personas poco cultivadas, rústicas, etc. Desde el punto de vista idiomático, serían aquellas que usan incorrectamente el idioma, palabras que en determinado contexto (no solo lingüístico, sino también social) no resultarían apropiadas, etc.

No me parece que el vocablo GENTE sea vulgarismo. No lo usan solamente las gentes sencillas. Pertenece al tesoro general de la lengua. A este propósito, es ilustrativo el artículo que a este vocablo dedica el Diccionario panhispánico de dudas (DPD).

Se nos dice allí, en primer lugar, que «en el español general, este sustantivo femenino se emplea como nombre colectivo no contable y significa «personas»». Y nos proporciona un par de ejemplos que ilustran el buen uso del vocablo. El primer ejemplo está tomado de la escritora argentina Clara Obligado en su libro Salsa (2002): «La gente acudía a su bar». El segundo nos lo proporciona la española Mercedes Salisach, en su novela Gangrena (1975): «En torno a nosotros había un grupo de gente joven que reía y voceaba».

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