Noticias del español

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| Manuel Corrales, de la Academia Ecuatoriana de la Lengua
Diario Hoy, Ecuador
Miércoles, 12 de agosto del 2009

GAZAPOS Y TROPEZONES

Sobre todo las secretarias me plantean el problema del tratamiento que debe darse a los destinatarios de una carta o de un oficio institucional.


Si el destinatario —por ejemplo— es un doctor (en Medicina, en Filosofía, en una Ingeniería, etc.), ¿Cómo debemos escribir su título? ¿Debemos escribir Señor Doctor Fulano de Tal? ¿O lo haremos en formas abreviadas: Sr. Dr. Fulano de Tal? ¿O tal deberemos ser más escuetos: Dr. Fulano de Tal?

He buscado por aquí y por allá, y no he encontrado una norma general convincente que me ayude a responder a mis amables consultoras.

Les diré dos cosas: en primer lugar, que actualmente la tendencia es a la sencillez y claridad.

Y, consiguientemente, hay que evitar en la escritura de cartas y oficios todo lo que pueda sonar rimbombante, vanamente retórico y, desde luego, todo que tenga ribetes de superfluo.

En segundo lugar: personalmente, además de estar de acuerdo con este criterio, soy partidario de la brevedad y de la claridad.

Por consiguiente, mis sugerencias serían estas:

Mejor que Señor Doctor Fulano de Tal, yo escribiría Doctor Fulano de Tal.

Incluso prefiero la abreviatura en estos casos: Dr. Fulano de Tal .

¿Y si nuestro escrito va dirigido al Presidente de la República o a un Ministro de Estado?

Antiguamente, el Presidente de la República tenía entre nosotros el tratamiento de Excelentísimo Señor. Y lo mismo ocurría con los ministros de Estado.

Hoy, el encabezamiento de la carta u oficio es sencillamente este:

(1) – Título académico (si lo tiene) y nombre del destinatario, en la forma explicada más arriba.

(2) – A renglón seguido: Presidente de la República (o Ministro de Estado).

(3) – Un espacio en blanco y a renglón seguido, en negritas subrayadas: En su Despacho.

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