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| Agencia Efe

Ganas de hablar, homenaje al lenguaje hablado andaluz

El escritor gaditano Eduardo Mendicutti ha declarado ante los medios que su nuevo libro Ganas de hablar es «un homenaje al lenguaje hablado andaluz», que es fruto de una riqueza cultural que «está cargada de historia y experiencias colectivas», ha añadido.

Pero los homenajes no terminan ahí, porque Mendicutti pretende con su obra reivindicar además la novela social, un género que refleje la realidad y que «se preocupe por las voces marginales».

En esa marginalidad es donde se encuentra el protagonista, el Cígala, «un hombre ya mayor, que está bien considerado, pero que ha tenido que hacer muchas concesiones para mantenerse y sobrevivir», según el propio escritor.

El protagonista de la novela, ha manifestado el autor, «está basado en un personaje real» que se ha forjado en la mente de su creador a través de la intuición, porque «ni siquiera ha hablado con él» ha reconocido el propio Mendicutti.

El escritor andaluz ha indicado que ese lenguaje coloquial y oral al que hace referencia su libro y que actualmente mantiene una lucha con el que se nutre de los SMS, chats o blogs, «le ha servido a la gente como el Cigala para protegerse, enfrentarse a los insultos, caer bien o salir airoso de las situaciones».

Se trata de una «riqueza social» que el propio autor enfrenta a las «frases encorsetadas que difunden los medios de comunicación»: un patrimonio cultural que ya había defendido en otras obras como en Una mala noche la tiene cualquiera o en El palomo cojo, ha recordado.

Frente a la visión burguesa que el propio autor percibe en alguno de sus colegas, Mendicutti aspira a recrear un costumbrismo, «entendido bien», ha matizado, es decir que cuente la realidad de lo que está pasando; que, a su vez, es una de las misiones de la literatura frente a la «mutilación» que sufre la propia historia cuando es narrada por los «vencedores o poderosos», ha puntualizado.

«Recuperar el lenguaje oral» ha repetido en varias ocasiones el escritor, quien ha lamentado que hoy en día «todos hablemos como electrodomésticos», independientemente de la formación o la clase social de cada uno.

La novela trata también el tema del mundo homosexual, pero ese pedacito de mundo que ocupan los gays de toda la vida, a quienes los de ahora, «más modernos», intentan evitar de forma «tremendamente injusta», en un afán de distanciarse de ellos.

Mendicutti ha recordado que su libro es una «novela contra el silencio insano», por ello ha explicado que para comprender su libro y no quedarse en la superficie los lectores deben captar no sólo la «apariencia risueña del protagonista, sino también su dimensión trágica», la que le impulsa a hablar y hablar y a quitarle el nombre de la calle Silencio al mismísimo Cristo del Silencio, cuya cofradía pasa por ese lugar cada Miércoles Santo.

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