Noticias del español

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| Magí Camps
La Vanguardia, Bercelona (España)
Lunes, 22 de junio del 2009

GANA ARGENTINA

En los últimos años, se han popularizado los concursos de palabras. Ahora ha sido el Instituto Cervantes el que se ha subido al carro. ¿El motivo? La celebración del día del español, alumbrado el pasado sábado y celebrado en 35 países.


Lo más original del concurso han sido las dos urnas: una para las palabras favoritas y otra para el ficcionario. Este apartado admitía cualquier neologismo inventado por el participante o bien aquella palabra que no está en el diccionario pero debería.

De entre las favoritas, la palabra ganadora ha sido malevo, argentinismo para el hombre matón y pendenciero que vivía en los arrabales de Buenos Aires. Hoy es adjetivo y ha recogido 597 adhesiones. En segunda posición, y con 537, chapuza, esa palabra tan nuestra. Y las siguientes: albricias (375), malabarista y valentía (347), infamia (315), cariño (314)… y así hasta 3.412 voces.

En el ficcionario ha ganado ambientólogo (715) —que merece estar en el diccionario—, seguida de la entrañable guarrindongui (323). En tercer lugar entra progresí (282), dedicada al PSOE: «El progresí hace incomprensibles hasta las ideas más claras, permite disimular las mentiras más evidentes y tiende a despistar a la audiencia menos avisada». Y en cuarta posición, lonchafinismo (219), palabra cuyo creador define como «término especialmente cáustico con el que se trata de describir el ahorro extremo al que se someten los ensogados por las hipotecas basura para hacer frente a los pagos de las cuotas».

El ficcionario es rico en expresiones lexicalizadas, es decir, frases hechas o locuciones que, para sus proponedores, son ya una sola palabra: a relinchagalopa, asíno, quehaydelomío, quepaqué (un frío quepaqué). O inventos como sofar (dormirse en el sofá), ustedear (lo contrario de tutear), pornosílaba (mmmm, ahhhh) y aaba (para que siempre sea la primera en una ordenación alfabética).

Sin embargo, se da cierta falta de rigor por parte de los convocantes: en el ficcionario hay palabras ya existentes (amojama(d)o, cantamañanas), mientras que entre las preferidas hay voces inventadas (andevás, universidencia —residencia universitaria—) o propuestas de otros idiomas para que el castellano las incorpore, como la liviana volvoreta, que es la mariposa en gallego (aunque su grafía correcta es bolboreta).

No es extraño que la chapuza sea tan apreciada.

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