Noticias del español

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| Cristina Adán (con información de N. Barceló, N. Bermejo, S. Lacárcel, J. Lerín, M. C. Ribó. F. Tofé y A. Santos)
heraldo.es, España
Martes, 12 de mayo del 2009

EXPRESIONES ‘MADE IN ‘ ARAGÓN

Si un borjano se dirige a su vecino como amante, no se asuste. Se trata de un vocativo cariñoso muy extendido en la zona. En otros lugares le habría sorprendido el uso de interjecciones como ñai, tama o co.


Imagine que oye un ¡eu! y detrás una conversación que comienza con algo así como «¿qué tal, amante?». Da igual que la escuche en la cola para entrar a la catedral de la Sagrada Familia de Barcelona, en la Torre Eiffel de París o en el Taj Mahal de Agra (India). Un vecino de Borja enseguida identificaría que otros dos paisanos acaban de encontrarse. Y, seguramente, se uniría a la conversación con un «¡Mia pues, qué casualidad!».

Si esta situación se repitiera en cualquiera de los escenarios anteriores, pero con vecinos de Tauste, enseguida se escucharía un «¡Ñai!, ¿qué haces tú por aquí?», si los interlocutores fueran hombres, o un «¡Inde!, ¿qué haces tú por aquí?», si lo dijeran mujeres.

En otros casos, se usarían interjecciones del tipo tama (en las comarcas del Aranda y Comunidad de Calatayud), o vocativos como prenda (en la zona de Tarazona), galán (en el entorno de Daroca) y los tan extendidos maño o co.

Todos estos términos son elementos de la lengua que caracterizan al interlocutor y permiten ubicarlo dentro de la geografía aragonesa. Según explica María Antonia Martín Zorraquino, catedrática de Lengua y que ha estudiado las interjecciones propias del habla de Tauste, todas estas palabras son «elementos léxicos característicos de determinadas zonas y que colorean áreas del mundo hispanohablante».

Desde el punto de vista lingüístico, el castellano regional se divide en tres zonas (determinadas por José María Enguita en su libro Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón): A, B y C. Y Tauste se incluiría en esta última, «de transición entre la zona que conserva más rasgos característicos del aragonés (la A) y la más claramente castellanizada (la C)».

En muchos casos, estas interjecciones o vocativos tienen que ver con la interacción comunicativa y el diálogo. «Pueden cumplir una misión expresiva, apelativa… Son sintomáticas de emociones, afectos y apelativos cuando caracterizan al interlocutor», añade Martín Zorraquino. Además, la catedrática matiza que estos elementos han cobrado mayor importancia en los últimos años: «Han pasado de ser consideradas muletillas o palabras pintorescas a matizar las relaciones entre los interlocutores».

Estas expresiones no son exclusivas ni de grupos de edad ni de situaciones, sino de la personalidad de cada hablante. De hecho, dos de las palabras más populares en Aragón con el maño/maña o el co. El primero de los términos es sobre todo usado en Zaragoza. El segundo, utilizado como interjección o vocativo, está muy extendido entre los jóvenes y tiene un área de extensión muy amplia.

Usar co para decir colega

Pero, ¿de dónde procede el famoso co? «Tal y como lo usan los jóvenes es un vocativo de colega o compañero, de chico o chica», explica la catedrática. Aunque en este caso no hay diferencia de género. Además, se trata de un elemento de la lengua propio de Aragón que, según los expertos, se utiliza por lo menos desde hace veinte años. Y también es autóctono el uso del tama, muy utilizado en el habla del Aranda y algunos pueblos de la Comunidad de Calatayud. Esta palabra que podría derivar de una deformación del ¡toma! se ha convertido en seña de identidad, tanto que ha dado nombre a una asociación cultural juvenil con sede en Brea de Aragón.

Otras peculiaridades como el prenda no son exclusivas de la provincia. Pese a su extendido uso en Tarazona, en algunas zonas de Andalucía también es muy utilizado. Eso sí, con otro acento, algo que también contribuye a crear identidad: la 'made in Aragón'.

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