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| Gabriel Paz
El Diario de Yucatán (Yucatán, México)
Lunes, 11 de junio del 2007

ESTÁN DE MODA LAS LETRAS EXÓTICAS

Los nombre raros


Hay ciertas letras en nuestro alfabeto que apenas las usamos y están ahí para componer las palabras que han nacido en el extranjero. Yo las llamo exóticas y están de moda: «W», «K», «X», y varias «H» en un solo vocablo.

En el diccionario de la Real Academia Española encontramos watt, vatio: «Unidad de potencia eléctrica del Sistema Internacional, que equivale a un julio por segundo».

La ciencia moderna nos ha surtido muchos capítulos nuevos, con ortografía extraña que se suelen usar en inglés o se españolizan en ciertos países de habla hispana.

Las sustancias químicas que nos van presentando los investigadores son tantas hoy y tan modernas, que por si solas forman un nuevo idioma.

También los artistas de cine y cantores de gritos han contribuido a ese auge de la «W», la «K», la «X» y la colección de haches a las que a veces les dan el sonido de la J, como si fuera ingles.

Pero lo que más ha ganado en esta moda de letras antes poco usadas es la imaginación de ciertas mamás al poner nombre a sus hijas e hijos.

Una vecinita que tiene tres años se llama Hugohilanah, y cuando su madre dice el nombre recalca: «Con tres haches». Quien la escucha no sabe donde colocarlas y la nena se llama de mil modos.

—Somos originales —explica esa mamá—; ya están muy oídos los nombres de Carmen, Pilar, Guadalupe, José, Enrique…; tenemos que renovarnos.

Y es muy curioso observar que aquellos que cargan con esos nombres raros suelen ser gente rara también, una familia de cierta cultura no le coloca a su hijo un nombre impronunciable por muy moderno que le parezca.

Conozco a otros que no creen en santos y llaman a sus hijos con palabras de todas las mitologías o cambian la ortografía de los cristianos para que parezcan otra cosa: Karlos, Wenito, Xalvador, Horlandoh.

A veces el que escucha ese nombre tan raro pone una cara de intriga y el papá o la mamá explica: Eso quiere decir «flor de la bella primavera». Uno queda absorto, no sabe qué responder, pero en su interior se pregunta: «¿Por qué no le pusieron ese nombre con todas las palabras?» Puede ser que tan originales apelativos sean admisibles entre los artistas más o menos ruidosos, así creen que se dan a conocer mejor y más pronto, pero en la vida normal esas dificultades sobran y muchas veces causan risa.

De esos nombres raros, las mamás originales también tienen un buen surtido, y llaman a sus descendientes como el actor o actriz de fama, o como los protagonistas de la telenovela más lacrimosa.

Menos mal que todavía hay familias de cierto nivel cultural que quieren para sus hijos nombres de personas, si la cultura cunde estaremos salvados en muchos aspectos.

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