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| La Prensa (Honduras)
Martes, 30 de diciembre del 2008

ESPAÑOL:¿SE TILDAN LOS ACRÓNIMOS Y LAS SIGLAS?

Otra abreviatura es el acrónimo, que consiste en unir las primeras letras de varias palabras para formar una sola.


Se llama sigla tanto a la palabra formada por las iniciales de los términos que integran una denominación compleja, como a cada una de esas letras iniciales: Unah, Ihss, Dnic, Onu. Unas siglas se pueden leer tal como se escriben: Unesco, Unicef; otras son impronunciables en una sola palabra y es obligado deletrearlas como la Dnic- Dirección Nacional de Investigación Criminal- ADN, TNT, Pnud, ONG. Es importante aclarar que las siglas van en mayúsculas; no obstante se aconseja que cuando una sigla tenga más de tres letras vaya en mayúscula sólo la primera letra: Unah, Acnur, esto se debe a que en muchos casos estas siglas se lexicalizan, es decir, se convierten en palabras plenas y tendrán que seguir las reglas normales de todo vocablo: sida, ovni, láser, pyme.

Las siglas son invariables en número en la forma escrita. A veces —por influencia del inglés— leemos ONG’s, aunque ese apóstrofo en esa lengua tiene el carácter de pertenencia y no de pluralidad-, pero cuando se presenten estos casos lo ideal es anteponerle determinantes a la siglas: «Unas ONG estuvieron ayudando a la comunidad».

Otra abreviatura es el acrónimo, que consiste en unir las primeras letras de varias palabras para formar una sola, por ejemplo: Colprosumah —Colegio Profesional Magisterial Hondureño—. También el acrónimo es cualquier sigla que se pronuncie como una sola palabra: sida, pyme, sónar.

Muchos se preguntarán si se tildan o no los acrónimos y las siglas. Claro que se tildan si se originan en el español. Si no lo hemos hecho es por aquello de que las mayúsculas no se acentúan —una aberración gramatical porque sí se tildan— y luego porque en muchos casos estas abreviaturas no trascienden el territorio local y son de endeble permanencia; ya casi nadie recuerda Bancomer, Banafom, pero si con el tiempo estas unidades hubieran traspasado su espacio nacional —así como Mercosur— quizá ahora serían palabras normales y tendrían que acentuarse de acuerdo con las normas establecidas. Éste es el caso de Fundéu, que aún no se registra como vocablo en el DRAE, cuyo significado es Fundación de Español Urgente, es un acrónimos muy conocido en el mundo de habla hispana. Lo mismo pasa con «láser», que ya es unidad léxica, se tilda. Éstas son cosas de reglas, pero también son de delicadeza gramatical.

Algo muy importante de aclarar es el uso de «el» o «un» con palabras femeninas que empiezan con «a» tónica. Pues bien, si el sustantivo es palabra plena, lexicalizada, se usa «el», por ejemplo, «el arca, el hada» o «un arca, un hada». Pero si la palabra es un sustantivo que se origina en un adjetivo, esta regla no tiene validez: «La árida presencia de aquella mujer. La alta era mi hermana. La naranja dulce es saludable, pero la agria es mejor». Árida y agria originalmente son adjetivos como categoría gramatical. Alta, por otro lado, es homógrafo de «la autorización que da un médico a su paciente para que se reincorpore a la vida ordinaria» y en este caso sí de dice «el alta» porque es un sustantivo puro.

Similar situación se da con el determinante «una» que se apocopa normalmente en «un» frente a sustantivos femeninos que comienzan por a tónica: «un aura, un hacha». Al contrario de «la y el», también se puede decir «una hacha, una aura, una hada». Pero si entre esos determinantes —el y un— y el sustantivo media otra palabra o sintagma, ya no se produce la forma masculina: «una pobre águila, una elevada asta, una antigua hacha». Cuando el adjetivo va detrás debe concordar en femenino con estos sustantivos: «el arca bonita, al hada cariñosa, el hacha oxidada, un asta pintada, un ama de casa preocupada».

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