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| Agencia Efe

España defiende el uso del español en el registro de patentes

El Gobierno de España estudia la posibilidad de recurrir ante el Tribunal de Justicia de la UE el nuevo sistema de patentes unificado al dejar fuera al español como lengua de registro, que deberá hacerse en inglés, francés o alemán.

Así lo explicó el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, quien considera que el sistema común de patentes «discrimina al español» y afecta de forma negativa al funcionamiento del mercado interior europeo.

En un encuentro con periodistas, López Garrido advirtió que España no participará en el nuevo sistema de patentes si la Comisión Europea no permite que los inventos puedan también registrarse en castellano en los distintos países europeos.

El Ejecutivo comunitario presentó el pasado día 14 una propuesta, apoyada por doce socios europeos, para constituir un sistema común de patentes válido en los países que lo deseen.

Estos países se han acogido a la vía de la «cooperación reforzada», que permite poner en marcha una medida con el respaldo de un número de mínimo de países —nueve— cuando no es posible un mayor consenso en un plazo de tiempo razonable.

El nuevo modelo es apoyado por países como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Holanda, Polonia, Suecia o el Reino Unido, mientras que España e Italia lo rechazan y demandan que haya unanimidad para poner en práctica la nueva patente.

El secretario de Estado para la UE afirmó que «la industria española no tendrá acceso en igualdad de condiciones» con respecto a los demás países europeos, por lo que —añadió— «hay una discriminación económica y de tutela judicial».

Para López Garrido, no tiene sentido que la UE dé la espalda a un mercado de alrededor de 450 millones de hispanohablantes que hay en todo el mundo.

El modelo unificado, un proyecto que llevaba años bloqueado, pretende mejorar la protección de las invenciones europeas, al abaratar los costes de registro y traducción.

El sistema actual se asienta en la Oficina Europea de Patentes, un organismo en el que participan 37 países (los 27 de la UE más otros once).

La citada oficina concede las patentes, aunque para que éstas tengan protección en los Estados adscritos deben ser validadas en cada uno de ellos, lo que entraña costes administrativos y de traducción añadidos.

Si España no participa en el nuevo modelo, las patentes que se registren en su territorio deberán traducirse al castellano para ser validadas y abonar el coste de la traducción.

Para que la nueva patente entre en vigor debe ser aún aprobada por el Consejo de la UE, en el que están representados los Estados miembros, y por el Parlamento Europeo.

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