Noticias del español

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| Amando de Miguel
Libertad Digital, España
Martes, 4 de diciembre del 2007

ERRORES Y HORRORES, HUMANOS SON

Remata así su argumento: «Confundir escuchar y oír es tan ridículo como comprarse unas gafas porque ya no se mira bien, o ir al óptico a graduarse la mirada».


Gerard Grivé me señala el error de la voz reduplicado que yo empleo a veces para indicar que algo se repite. Don Gerard sospecha que reduplicado tendría que ser 'dos veces duplicado, es decir, cuatro veces'. No opino yo lo mismo. El prefijo re no quiere decir siempre 'dos veces'; normalmente sirve solo como refuerzo. Así, repetir, reforzar, repicar, recitar, redoblar, resonar, etc. En esos casos se nos hace ver que un sonido o una acción cualquiera se manifiesta una y otra vez, sin contar el número de veces. Es clara la asociación con el sonido de la erre.

Son muchos los libertarios que me recriminan haber escrito yo inflación con dos ces. Francamente, se me pasó. Ya sé que no tengo perdón de Dios. Una vez me ocurrió, explicando en clase, que, al tratar de decir Bilbao, dije «Bilbado». Quizá fuera por el esfuerzo de pronunciar Estado o abogado y no «Estao» o «abogao», como decimos muchas veces en el habla coloquial. Pero lo de «inflacción» no tiene nombre. Trataré de que no ocurra más. Me congratulo de que haya libertarios tan avisados.

Francisco Pino rechaza mi enunciado de que la voz escuchar tiende a sustituir a oír cuando se trata de exponerse a la radio o la tele. El argumento de que «en la práctica» es así, le parece a don Francisco una barbaridad. Remata así su argumento: «Confundir escuchar y oír es tan ridículo como comprarse unas gafas porque ya no se mira bien, o ir al óptico a graduarse la mirada». Yo no digo que haya que confundir escuchar con oír. Claro que se trata de voces diferentes. Pero insisto en que la práctica del habla, seguramente por influencia americana, nos lleva a una nueva acción: escuchar algo por la radio o la tele equivale a que el oyente se expuso a algún programa, emisión o comunicador. La proximidad entre oír (= percibir por el oído) y escuchar (= atender a lo que se oye) es algo que ha llegado ya a los diccionarios. Todavía no se ha admitido el nuevo significado que yo le doy, no por capricho, sino porque es un americanismo que —como tantos otros— ha llegado felizmente a nuestras costas españolas. El idioma es algo vivo. La novedad léxica es algo rechazable cuando es por capricho o cuando altera sustancialmente la estructura consolidada de la lengua.

Miguel Ángel Bartolomé se pregunta por el famoso «han habido» que ahora tanto se estila, por influencia del catalán. No estoy seguro, pero creo que en buen catalán tampoco se debe recurrir a ese impersonal plural. Pero en español es claro que se trata de una construcción errónea. Es fácil comprender el error. La gramática nos obliga a decir «ha habido mucho público» y también «ha habido muchas personas». La mejor forma de recordar esa regla es que hay vale lo mismo para el singular que para el plural. Pero es fácil cometer el error de deslizarse por el «han habido». La prueba es que decimos han ocurrido, han venido, etc. con toda corrección. Una vez más, la confusión quizá provenga del inglés donde se dice «there is» o «there are» para hay según sea singular o plural lo que siga. No sé si, con el tiempo, habrá que ir aceptando ese horrísono «han habido» que por todas partes se nos cuela. Por lo menos nos libramos del plural de hay. A nadie se le ocurre decir «hayn».

Maribel Torbeck registra una noticia, repetida varias veces en distintos canales de televisión, sobre el accidente de «un barco hundido en el mar Muerto». Naturalmente, el suceso se refiere a un barco hundido en el mar Negro. Decididamente, es una extraña confusión cuando se repite en distintos canales.

«Para rematar el día», doña Maribel se impresionó con una receta de cocina, en una revista femenina, donde se insistía en «añadir tales y cuales ingredientes y mixar bien». No se extrañe, doña Maribel, de tal barbarismo. En la jerga económica se habla mucho del mix, que consiste en una combinación de métodos o de elementos. El diccionario de Manuel Alvar Ezquerra trae ya mixing para indicar la 'mezcla de elementos diversos'. La verdad es que, teniendo mezcla, combinación, mezcolanza, amalgama, amasijo, revoltijo, aglomerado, etc. no sé a qué santo viene eso de mix o mixing. Si resulta un término tan onomatopéyico, en español tenemos mixtura. Pero, en fin, la fuerza del inglés es irresistible.

Rafael Pernett y Morales (Panamá) recoge esta frase de su amigo y compadre Arcelio Batista, entonces precandidato a legislador por el brazo armado de la revolución: «Gracias a la gestión de este gobierno [de los militares] en los últimos diez años se ha duplicado la longevidad de los indios Teribes». Don Rafael la interpreta así: «Fácil de entender, los que hace diez años tenían 20, ahora tienen 40; los que hace diez años tenían 8 ahora tienen 16 y no pueden votar». Añado que la longevidad se puede medir de diversas formas, pero ninguna puede apreciar que se duplica cada diez años.

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