Noticias del español

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| Efraín Osorio
La Patria, Colombia
Martes, 20 de octubre del 2009

ENTREVISTAS: VOSEO, UN POCO; IMPROBIDAD; CUESTIONAMIENTO

El programa se llama Desde lo alto; el escenario, los estudios de Une televisión; la fecha, 10 de octubre del 2009; la hora, 9 a.m.; el entrevistador, Julián Yepes; el entrevistado, Sebastián Giraldo, estudiante de las Universidades de Caldas y la Autónoma. Aquél comienza la sesión de la siguiente manera, más o menos: «Vos sós estudiante de la Universidad de Caldas. Hablemos 'un poco' de…». Despachada la respuesta por el estudiante, el entrevistador ataca de nuevo: «Vos estás haciendo dos carreras al mismo tiempo. Contános 'un poco' de…». Como digo, las citas no son textuales.


Son reconstrucciones de memoria, con el fin de hacer hincapié en dos puntos específicos: el 'voseo', en primer lugar; y, en segundo, la muletilla 'un poco' de los entrevistadores. Sobre el 'voseo' (de 'vosear' = tratar a alguien de 'vos'), el Diccionario panhispánico de dudas tiene un artículo extenso, imposible de resumir en este espacio.

Diré apenas que es castizo cuando no se afectan las inflexiones verbales, por ejemplo, cuando decimos «vos sois» (muy empleado en la época de Cervantes: «-Vos, hermano Sancho —dijo Carrasco—, habéis hablado como un catedrático» -II-IV-); pero es incorrecto, aunque culto en muchos países australes, cuando se desfiguran las formas verbales, verbigracia, «vos sós», «vos tenés». Aunque así hablan Maturana y el Bolillo Gómez, entre nosotros es una manera inculta de expresarse. Y no es de ahora. Recuerdo que en mi niñez, le decíamos a un compañero de juegos: «vos sós sinó bobo»; y una mi tía, cuando llegaba yo a su casa, me preguntaba: «Y vos, ¿de quién sós?». Sin embargo, cuando empezamos a estudiar, los profesores nos corrigieron esa forma tan chabacana de comunicarnos con nuestros semejantes. Y ni qué decir del latiguillo 'un poco' de los entrevistadores.

Cualquier campaña para su erradicación es tan inútil como las que he emprendido en contra de la 'subjuntivitis' y de las despistadas expresiones 'al interior de', 'a nivel de' y 'por parte de', si en los planteles de educación no insisten en estos aspectos de la «Comunicación Social». Y no hablo de la costumbre esnobista y tonta de dirigirse al entrevistado usando la tercera persona. El aprovechamiento, aparentemente doloso, del programa «Agro, Ingreso Seguro», concebido honestamente, ha servido hasta para atropellar el lenguaje.

El columnista César Montoya Ocampo escribió: «…cuando se abrieron las cornucopias, con improvidad pasmosa, a los potentados de este país» (LA PATRIA, X-8-09). La palabra 'improvidad' no existe en castellano; existe, sí, 'improvidencia', antónimo de 'providencia', y que podría sustituir a 'improvidad' en el texto del escritor, con el sentido de 'falta de previsión'. Pero no creo que tal hubiese sido la intención, por ecuánime y justa, de don César, quien lo que quiso decir fue 'falta asombrosa de honradez'. Tuvo que haber escrito, entonces, 'improbidad pasmosa'. ¡Así sí!

En su artículo sobre la inconsistencia del precio del dólar, el doctor Luis Alfonso Arias emplea el sustantivo 'cuestionamiento' en vez de 'pregunta'. En efecto, así escribió: «Y aunque el cuestionamiento sonaba un poco ingenuo y sencillo de responder…» (LA PATRIA, X-15-09). 'Cuestionamiento' es «acción y efecto de cuestionar». Y este verbo significa: «Controvertir un punto dudoso, proponiendo las razones, pruebas y fundamentos de una y otra parte. // 2. Poner en duda lo afirmado por alguien» (El Diccionario). El columnista se refiere a la pregunta que le hizo una señora: «¿Vendo unos 'dolaritos' que tengo guardados debajo del colchón?», en la que no hay ningún 'cuestionamiento', cuyos sinónimos son 'discusión, polémica, debate, controversia, objeción e impugnación'. Y todo esto, por su raíz latina.

Cicerón y sus paisanos empleaban el verbo 'quaerere' cuando tenían que expresar las ideas de 'buscar, indagar, reclamar, exigir, necesitar, procurar, enterarse de, preguntar por qué, discutir'. Por ejemplo, Plinio informaba: «Quaeritur inter médicos, cujus generis aquae sint utilissimae» (Discútese entre los médicos qué clase de aguas son las más saludables). Y para expresar la acción y efecto de ese verbo tenían el sustantivo 'quaestio' ('acción de buscar, interrogatorio, indagación, información, tema que se discute', etc.). Para hacer las preguntas sencillas —como la de la señora arriba mencionada, y que me hizo regresar a mi pupitre en la Escuela Apostólica de Santa Rosa de Cabal— los latinos echaban mano del verbo 'interrogare' (preguntar), del que procedió el sustantivo 'interrogatio' (pregunta). En resumen, 'cuestionamiento' y 'pregunta' expresan ideas diferentes, que hay que tener en cuenta para ser precisos cuando las usamos.

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