Noticias del español

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| Noelia Hernández
heraldodesoria.es, España
Víernes, 26 de diciembre del 2008

ENTREVISTA A JUAN PEDRO APARICIO, DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES EN LONDRES

Confiesa que elegiría Castilla y León como destino ideal para aprender español.


Voz independiente de nuestras letras, leonés de firmes convicciones, escritor de difícil catalogación y hasta el momento, director del Instituto Cervantes en Londres, Juan Pedro Aparicio perfila con su pluma más crítica la imagen de Castilla y León (España) en el exterior. A pesar de que la Comunidad ofrece «un perfil desdibujado e incluso confuso», considera que se está haciendo un «esfuerzo positivo» para promocionar el aprendizaje del español en la región.

Recientemente el Instituto Cervantes de Londres fue la sede de una jornada en la que se promocionó Castilla y León como destino para estudiar español. ¿Puede ser uno de los mejores lugares para el aprendizaje de esta lengua?

-Sin duda, desde luego yo lo elegiría para aprender español. Frente a la imagen casi exclusivamente lúdica de España que atrae a muchos británicos, yo me decantaría por Castilla y León, un lugar más tranquilo y sosegado que invita al estudio y no reniega de lo ameno y divertido. Sin embargo, sería bueno reflexionar sobre el modo de presentación en el extranjero. Se suele poner el énfasis en que es la Comunidad más grande de Europa y eso, en sí mismo, significa muy poco e incluso puede resultar algo antipático. Considero que sería mejor destacar que se trata de un lugar singularísimo, enormemente atractivo, con gran reclamo cultural derivado de su historia tan rica y diversa. Y este aspecto, quizás por la manera cómo se gestó la Comunidad, queda bastante confuso. Yo creo que existen dos polos, y es necesario reconocerlo así, uno es Castilla y otro, León. Tienen una historia que confluye en España pero que conserva valores indudables de signo diferente. Ese patrimonio histórico diverso pero no confuso, así como nuestra aportación decisiva a la realidad española, pueden atraer por igual al estudioso y al turista. Debemos atrevemos a presentarnos como somos, si no estaremos confundiendo.

¿Considera que de esta forma la región resultaría más atractiva para el estudiante de español?

-No me cabe duda. Cuando presentamos la Comunidad se debe contar lo que verdaderamente es y explicar que existen dos realidades históricas diferentes. Así se podrían obtener mejores resultados, porque existen muchas personas interesadas por la historia, una historia que ha quedado no sólo en los libros sino también en tantos monumentos de piedra como hay repartidos por la región. Sería bueno poder mostrarlo narrativamente, casi como un cuento, de modo que resulte atractivo e inteligible a la vez.

¿Se puede decir que Castilla y León es el lugar donde mejor se habla español por ser precisamente donde nació esta lengua?

-Este aspecto resulta de dudosa utilidad en el presente puesto que no podemos presentarnos con una exclusiva de pureza. Se ha comprobado que eso molesta a otros hispanohablantes. Acaso se puede decir, sin molestar a nadie, que en esta Comunidad nació la lengua romance que fue el tronco principal de lo que hablamos ahora, el español. Eso es algo que puede provocar la curiosidad de la gente que comparte el idioma. Pero, claro, sin olvidar que al visitante y al estudioso le interesa aprender español en una comunidad dinámica, que haya sabido incorporarse a una cierta modernidad, tanto en su vida diaria como en el lenguaje. Desde ese punto de vista, Castilla y León tendría que hacer un esfuerzo mayor.

¿Qué le parece el Plan de Promoción del Español que promueve la Comunidad?

-Me parece un esfuerzo positivo e interesante. Se está haciendo camino al andar. Además, con gran éxito porque en poco tiempo se ha doblado el número de visitantes. Esa es la vía, pero sería conveniente perfeccionar algunos aspectos en la forma de presentación, sacar más partido a la riqueza histórica de la región y reforzar la imagen de modernidad de la región.

De los 240.000 estudiantes que cada año visitan España, 40.000 eligen Castilla y León. Hace tres años, el Gobierno regional puso en marcha este plan para convertir a la Comunidad en líder nacional. ¿Cree que se trata de un objetivo factible?

-Vamos por el buen camino. Hay que aprender de otras regiones que sí han sabido proyectar una imagen de modernidad y dinamismo. Castilla y León tiene que reforzar su imagen en ese sentido. Lo ideal sería un equilibrio entre pasado y presente. No sería malo que pudiera decirse de nuestra Comunidad aquello que Julio Caro Baroja escribió sobre León: «Difícilmente se podrá encontrar en toda Europa una región en la que los elementos de la cultura moderna se hallen con tal armonía con los datos de un pasado remoto como León». No es mal slogan.

Este plan garantiza la calidad de la enseñanza, ya que las escuelas están acreditadas por el sello que otorga el Instituto Cervantes.

-Efectivamente, existe un importante convenio de colaboración. No cabe duda de que las universidades de Castilla y León tienen toda la presunción de máxima calidad.

¿Qué más medidas han desarrollado en Londres en los últimos años para difundir este idioma?

-Nuestra presencia es constante, tanto en la oferta de la enseñanza de la lengua como en mostrar la cultura española y latinoamericana. Sin embargo, el español crece menos en nuestro instituto de lo que crece en Londres, lo que no deja de ser una paradoja afortunada. El español está experimentando un éxito indiscutible. Se ofrecen clases en las universidades, colegios, ayuntamientos y también en el propio Instituto Cervantes, donde contamos con más 3.000 alumnos al año. Podemos hacer una proyección enormemente optimista. Por eso, existe un campo enorme para atraer alumnos a Castilla y León.

Según las encuestas y los datos de las academias de la región, los franceses, alemanes, estadounidenses o japoneses prefieren esta Comunidad para practicar el idioma, en detrimento de los británicos. ¿Usted tiene la misma percepción desde el Instituto Cervantes en Londres?

-Tengo constancia de que son pocos los británicos que eligen Castilla y León, en proporción a los que van a España. Cualquier taxista de Londres te dirá que ha estado en Barcelona y son muy pocos los que conocen Madrid, nada digamos Castilla y León. Existe aquí una vinculación muy fuerte con la oferta catalana. Desde Cataluña se ha mostrado siempre un perfil muy nítido, lo que es muy favorecedor. Se trata de un factor que no se ha dado en Castilla y León, donde se ofrece un perfil más desdibujado, a veces incluso algo confuso.

Usted es considerado como una de las voces independientes de nuestras letras. Tras tres años como director del Instituto Cervantes, ¿le resulta difícil mantener esa independencia, es decir, uno se vuelve esclavo de su cargo?

Soy una persona que opina con libertad. Considero que todo se puede decir si se hace con educación y eso es lo que intento. El único problema es que este cargo te ocupa mucho tiempo. Si eres escritor, no puedes compaginar ambas actividades. Tras un tiempo determinado, hay que saber poner un límite.

¿Hasta cuando será entonces director del Instituto Cervantes?

-Eso lo dejo abierto por ahora. Tengo un mandato de cinco años y me queda un año y medio. Siempre cabe la posibilidad de acabar antes y no completar los cinco años de mi mandato.

Así que estudia la posibilidad de dejarlo en los próximos meses para centrarse en su carrera como escritor. ¿Es posible entonces que el 2010 venga con un libro debajo del brazo?

-Puede ser. Por ahora sólo tomo notas. El trabajo en el Instituto Cervantes requiere mucho tiempo y no me permite ese ámbito imprescindible para poder escribir.

Usted ya está trabajando en una novela con personajes del siglo XVIII. ¿Qué nos puede adelantar de su próximo libro?

-Esa novela ya la tenía empezada antes de venir a Londres pero ahora se encuentra paralizada. Como decía Hemingway, hablar de novelas que no se han escrito es como encender una cerilla en vano. Así que igual no la acabo nunca. He hablado ya demasiado de ella.

Entonces, ¿cuál será su próximo trabajo?

-Tengo varias ideas, pero digo lo mismo: mejor no hablar de ellas porque al final voy a terminar quemándome los dedos. Lo que es seguro es que, una vez que pueda dedicarme a ello, tengo tarea para rato.

Además de a sus novelas, cuando vuelta a España podrá dedicarse a otros asuntos vinculados con León. En el 2010 se celebra el 1.100 aniversario de este reino y usted participará en la Fundación León Real 2010, encargada de organizar los actos conmemorativos. ¿Ya ha concretado cuál será su papel?

-Me invitaron a ser asesor de la Fundación y yo normalmente no me niego a participar en todo aquello que pueda resultar útil para mi tierra. A pesar de lo que se dice en algunos sitios, no soy nada ista, lo que sí soy es leonés, de ahí que me parezca importante el preservar, dentro de la España moderna, la idea y la memoria de León. Lo contrario sería muy empobrecedor para todos. Y en esas estamos.

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